“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

jueves, 8 de mayo de 2008

Fraguando simientes de barro

Vesuvius in Eruption, 1817 - Turner

Desde el acantilado de la noche

alumbro un sinfín de razones

que se estremecen como una colada

de lava incandescente dentro de mi cuerpo.

Una suerte de inalterables rocas basálticas

germinan el óvulo de este fecundo edén,

donde crecen las ortigas de hojas de terciopelo

que trepan hasta los cráteres de espirales de colores.

Una antigua letanía de osarios emerge lentamente 

desde las raíces de los volcanes que habitan 

en el silencio de las colmenas de mi boca.

Las ideas siempre se aman y se desaman

sobre la fría culata de un revólver vacío,

sembrando fonemas que cosechan versos estériles,

sin parir melancolía ni engendrar ausencia,

sin forjar soledades ni generar olvido,

solo fraguando simientes de barro para el futuro.


miércoles, 7 de mayo de 2008

No entiendo la muerte

La muerte de Marat, 1793 - JACQUES-LOUIS DAVID

Muerte y huele a vida,
sus letras saben dulce
aunque sea inexistencia.
No entiendo la muerte,
no es fin ni agonía,
ni destrucción ni negación,
ni suicidio ni desamor.
No entiendo la muerte
porque somos creadores de actos,
de existencias, de pensamientos,
de ilusiones, de belleza,
de lenguaje, de amor,
de nosotros mismos
a medida que pasa el tiempo.
Un tiempo inventado,
eficaz, pero efímero y estéril
en el corazón del reloj.
Son segundos y minutos, horas y días,
semanas, meses, años, siglos
de no llegar a ser
o de ser un simple poema,
una pintura sola
que nunca llegará a nada,
porque ya no hay tiempo
para desentrañar lo que somos
en medio de la nada.

martes, 6 de mayo de 2008

Para que tú nazcas

Melancolía, 1894-95 EDVARD MUNCH


Para que tú vueles en mis venas
como una calandria buscando su nido
y  labres mi corazón baldío
con flores de primavera.
Para que tiembles en mi mirada
como una sombra en el mediodía
y nades en mi melancolía
como una eterna sirena de plata.
Para que crezca tu fértil cuerpo
en el vacío de mi ausencia
y rehíles todo el universo
de deslumbrantes y fugaces estrellas.
Para que respires en el aliento
de cada palabra enamorada.

Para que tú nazcas,
tengo que morir yo.

lunes, 5 de mayo de 2008

Sala de urgencia

Emergency Room, 1989 - ROBERT COLESCOTT

Desciendo la colina de mi segundo siglo
en este milenio recién comenzado.
He dejado atrás 

las espinas desnudas de las rosas,
las huellas en las nieves
de las largas noches de vigilia,
las ruinas de los secretos
custodiados en las catedrales
con aromas de incienso,
que embriagan a las palomas
cuando descifran mapas de aire.
Ya no veré más
el humo de los mares,
ni pasearé descalzo
por los silencios de mármol
de aquella sala de urgencia,
que colgaba en la puerta
un cartel con la palabra soledad.
Y sólo ahora,
que he llegado a la planicie,
mi memoria de cera
arde como un cirio pascual
que se derrite en el balcón
de mis sueños vacíos.

domingo, 4 de mayo de 2008

Sólo la inmolación queda

El gran paranoico, 1936 - Dalí

Nada queda del destino en el jardín

donde guardo el árbol de la vida.

Ni una simple neurona abandonada,

que sea capaz de generar un cataclismo

en el Jekyll y Hyde en el que me he convertido.


La vigilia en la que habito es un tormento,

un artefacto destructor del arquetipo de la existencia.

El sueño parece haber tocado fondo.

Ahora solo soy una paradoja,

un absurdo ser o no ser de ira

dentro de este estéril pabilo, que gota a gota 

va derramándose en el abismo.


Nada queda del destino en esta decadencia.

Ni estandartes pasados ni armados escudos,

ni metáforas ni antiguos símbolos, 

ni gloriosos salmos ni evangelios.


Solo la inmolación queda. 


sábado, 3 de mayo de 2008

Dos corazones

Figuras desnudas, 2003 - CARRUÇO
Mi corazón,
enfermo y deshecho
en la conciencia
de un absurdo espejo,
flota sobre tu mar
lívido y muerto.

Tu corazón,
herido y doliente
en la memoria
de horas abandonadas,
sangra en las vidrieras
de mi alma.

viernes, 2 de mayo de 2008

Son tantas


Terraza del Café de la Place du Forum en Arlés por la noche, 1888 - VINCENT VAN GOGH

Quisiera contar las estrellas
que flotan en el aire
de la noche 
eterna.

Quisiera hablar con cada una de ellas,
pero son tantas las estrellas
y yo un hombre solo.