No queda
más que
levantarse
para ser
camino de olvidos y recuerdos,
de realidades y de sueños,
de la vida, de nuestro
destino,
de nuestro propio miedo.
Levantarse para ser
muelle
que abrigue tus abrazos y sonrisas,
para ser estuario de tus lágrimas,
para ser ribera de nuestro
océano.
Levantarse para ser
humo
y suspiro en el
viento,
ser roca
firme y segura
que acaricie tu cuerpo
No queda
más que
levantarse
y ser
cómplices en cada
momento
de
nuestra existencia.