“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

sábado, 15 de noviembre de 2008

Vivo en otro yo


Retrato de un soldado, 1512 - SEBASTIANO LUCIANI DEL PIOMBO

Dentro de mí existe otro yo

que tiene vedada la cólera y la ira,

otro yo más íntimo, que soporta el lastre

de tener que guardar la nieve de ningún invierno

y el tosco latido de mis arterias

en el eterno laberinto que conduce al limbo.

Existo en otro yo mutilado y yermo,

que rema contracorriente sobre un mar de corimbos

para alcanzar el canal poliédrico de tu corola,

donde mis estambres solo son la plegaria

que se injerta en las cicatriz de tu fuente.

Vivo en otro yo, en el interior de esta barda,

a medio camino entre el rito y la liturgia,

entre la vida y la muerte,

inmerso en el espasmo apocalíptico

de amontonar los jirones de piel de cada batalla

que flotan a la deriva en el fuego del océano,

donde fraguo sin cesar las lágrimas de mi memoria.





viernes, 14 de noviembre de 2008

Sueño eterno

Carcajada Blanca / Serie La Muerte, 1967 - PEPE DÁMASO 

Su voz está hecha de puro silencio.
Su mirada hueca abriga la angustia 
de un vientre vacío y hambriento.
Su rostro sólo es una estela 
insinuada en las sombras.
Sus manos truncaron el tálamo nupcial 
donde reposa su sueño eterno.

jueves, 13 de noviembre de 2008

En busca del fuego

Gold ragione, 1989 – OTTO PIENE
-
Como un torrente nos lleva la ola
hacia las dos riberas de este crepúsculo,

donde el pulso y el aliento son sólo denso humo 
en medio de la sangre sobre tu nívea carne.
-Como el minotauro cruzo tu laberinto
en busca del fuego de mis noches,
porque eres el verbo en mis silencios
y derramas la luz en las simientes 

secretas de mis versos.
-Como la lluvia 
lubricas la sed
y sacias el hambre en el umbral de mi boca
y sorbo a sorbo bebo la esencia,
que mana pura y cristalina
desde el fondo abisal de tu huella.

miércoles, 12 de noviembre de 2008

Mis últimos versos

Paisaje sordo, 1965 - ZOBEL

Te entrego mis últimos versos

en esta noche fría de invierno

cuando la luna se quiebra de melancolía

y ya no alumbra ni mi razón ni mi retina.

Todo se ha vuelto sombrío, pardo, ceniciento.

No siento el soplo de la brisa del mar 

ni cesa la tempestad interior en mi cuerpo

a pesar de la lasitud de cada jornada.

Intento escribir un poema en esta noche gris

pero las ideas no fluyen con demasiada luz,

quizás la voz del océano haya muerto

dentro de mi antigua caracola de nácar.


No lucen añiles estrellas ni planetas escarlatas,

hoy los ojos están cegados y la memoria helada,

un trepidante vacío me recorre la piel

y una profunda soledad hace nido en el alma.

Aún así, te entrego la fragilidad de mis versos,

probablemente sean estos los últimos que escriba

antes de que mañana vuelva a ser roca viva

en cuanto despunte la aurora del nuevo día.



martes, 11 de noviembre de 2008

Suspiros de fuegos

Estrella del anochecer, 1870 - EDWARD BURNE JONES

Desde las almenas de este crepúsculo,
en el secreto de mis horas,
contemplo las alondras aleteando sobre las espigas
que florecen entre los lirios y las flores de azahar.

Sobre la colina de tu mirada se alza el árbol centenario
del que brota exultante tu hermoso pecho desnudo,
que es matriz natural de este orgasmo adormecido
que arroja una corriente de suspiros de fuego.

Y en cada jadeo, de hondo olor a heno,
resuenan los tambores
en medio de las grietas de mi erizada piel
y me muero en tus brazos con un Nocturno de Chopin.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Las últimas horas del día

Cor, Tempo, humor e movimento, 2002 - ARMANDO AGUIAR

Es domingo, atardeciendo.
Miro tras el cristal de mi ventana
y no veo nada.

Todo es un gran puzzle
a medio hacer y sin futuro.
Hay demasiadas piezas
y muy poca paciencia,
escasas soluciones
y demasiado hastío.

Es domingo, atardeciendo.
El aire empuja las nubes suavemente,
desplegando en silencio 
el color de la noche.

Allá, a lo lejos, veo otra ventana oscura
y detrás, en la penumbra,
a otro ser humano pasando las últimas horas del día,
saciado de rutina, de rabia contenida
y de profundo silencio.

domingo, 9 de noviembre de 2008

En la eternidad de un instante

Watch, 1925 - GERALD MURPHY 

Regreso sin dolor
desde donde nunca he partido,
porque siempre he estado anclado
al silencio azul de la noche.
Regreso y parto de nuevo
en busca de lejanos horizontes,
que se hacen demasiado cercanos
en mi corazón y en mi memoria.
Y en mi partida,
y en tu regreso,
nos encontraremos siempre
en la eternidad de un instante.