“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

viernes, 18 de septiembre de 2009

Nos hemos acostumbrado


The land and love, 1998 - ISMAIL SHAMMOUT

Nos hemos acostumbrado
a entrar en el umbral
donde vive el olvido
en este tiempo de sequía,
sin dejar más huella
que una palabra desnuda
y un verso enamorado.

Nos hemos acostumbrado
a contar las espinas y a deshojar
los pétalos de las rosas de té,
para cimentar el fértil lecho
donde refugiar nuestros cuerpos,
sin más pretensión que contemplar
cada día el nuevo amanecer.

Nos hemos acostumbrado
a ser río y marea
que baña nuestra piel,
a ser viento y aguacero
cuando arrecia la ausencia,
a ser calma y tempestad
para romper el tiempo y la distancia.

Nos hemos acostumbrado
tanto a soñar con los ojos abiertos
y a pronunciar nuestros nombres,
perfilando en nuestros labios
el más sonoro de los silencios,
que únicamente nos queda
seguir siendo fuego en este incendio.

jueves, 17 de septiembre de 2009

Llevadme al océano

Playa y cielo, 1982 – MIRÓ MAINOU

Al mar,
llevadme al mar
y dejadme sobre las olas
hasta que el inmenso océano
inunde mi último aliento.

Al mar,
llevadme al mar
y abandonadme entre flores de sal
hasta que el inmenso océano
me diluya en su propio cuerpo.

Al mar,
llevadme al mar
dentro de una caracola
hasta que el inmenso océano
quiebre para siempre su eco.

Al mar,
llevadme al mar,
al mar,
cuando muera
llevadme al océano.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Mujer luna


Mujer luna, 1985 – SANTIAGO SANTANA

Siempre confundo tu redondez
con la geometría de mis sueños,
cuando penetra tu luz radiante
por entre los agujeros de mi alma.

Siempre te espero en la noche
anhelando una caricia a tiempo
para ser el umbral del primer abrazo
y acaso también del último beso.

Siempre habitas en mi piel,
tatuada te llevo ya en el cuerpo,
 y ardes en mi pensamiento,
aunque a veces guarde silencio.

Siempre, mujer luna,
estaré de ti enamorado.
Tú me posees en las madrugadas.
Tú inspiras cada uno de mis versos.

martes, 15 de septiembre de 2009

Un ramo de tristezas

Autorretrato con ramo de flores, 1981 - MARC CHAGALL

Todo está agotado.
El falso mesías, que portaba flores con raíces de fuego,
no volverá jamás desde el frío austral.
Su faz se desvaneció con el último naufragio en el océano.
Sus entrañas ardieron entre los húmedos líquenes,
que crecen en los límites de la existencia.
Todo es un infinito caos
que gira sin parar en el vértigo del silencio.
No regresará jamás.
La luz del cirio está ya quebrada
en limaduras que huelen a desesperanza.
Sólo queda portar un ramo de tristezas y arrojarlo
al hueco carnal que se abre en el olvido.

lunes, 14 de septiembre de 2009

Rebosante de luz herida


Gael, 2008 - ROBERT STANDISH

Como un estambre de plata
en el collar de tus pétalos,
como una lágrima 
que penetra serena 
en el éxtasis de tus desvelos,
como un silencio nocturno
roto por otro eterno silencio.
Así me siento yo,
como un instante matinal
rebosante de luz herida
sobre tu desnudo cuerpo.

domingo, 13 de septiembre de 2009

Carrusel de muerte


Aguadores, 1953 - JESÚS ARENCIBIA

Solo e inmóvil
en este fuego eterno de vida.
Solo nubes y llanto
entre estos círculos de sombras.
Tan solo noche y silencio
en este carrusel de muerte.


sábado, 12 de septiembre de 2009

El bosque de la nada


Bosque de espinas de pescado, 1927 - MAX ERNST


“Enredada en el bosque de la nada
añorando lo que no fue
no es
ni será”


NOCHESTRELLADA




A Valeria Ratti,
estrella del sur.




El bosque de la nada,
allí donde la luz de la luna
nos alumbra los surcos
de la tierra polvorienta
que se mueve bajo nuestros pies.

El mismo bosque que fluye
dentro de nuestra sangre,
cuando miramos al infinito
y lo reducimos al brillo
de una estrella azul diminuta.

El bosque que nos cobija
sin llegar a aprisionarnos
con todas sus raíces.

El mismo bosque de la nada
que nos alumbra y da vida.

Ese bosque de silencios y palabras,
de pensamientos minerales
y de sentimientos en ebullición.

Ese único e irremplazable bosque
es el bosque de la eternidad
que crece en nuestra memoria.