“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
sábado, 20 de septiembre de 2008
viernes, 19 de septiembre de 2008
Sangra mi memoria
Sangra la memoria
y las heridas son negros abismos
por donde se diluye el firmamento.
El alma se desnuda y se tiñe de tristeza.
Desaparece lentamente en medio de la nada,
hundiéndose en la distancia
para brotar entre los estambres de las glicinias
Desaparece lentamente en medio de la nada,
hundiéndose en la distancia
para brotar entre los estambres de las glicinias
que florecen junto a tu ventana.
jueves, 18 de septiembre de 2008
En el umbral de mi retina

Reflejos, 1987 - JAVIER CLAVO
Detrás de las puertas del jardín olvidado,
en la penumbra gris de la memoria,
crecen las pálidas azucenas y las inmensas acacias
bajo las que copulan un sortilegio de desnudos
que desprenden un profundo olor a azufre y ceniza.
El calor del mediodía
revienta la piel morada de los pétalos heridos
y envuelve con sudarios los cuerpos temblorosos,
que se agolpan en los túmulos
y fermentan en las riberas de las fuentes de mercurio,
mientras una luciérnaga eyacula sobre un girasol de fuego.
Al caer la tarde,
cuando la huella de la luz fugitiva
se desliza hacia el vacío de la densa noche
y se desangran las flores
cortadas con el cuchillo del reflejo de la luna,
un manto de nieve tibia se derrite en el umbral de mi
retina.
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(Revisado 27/10/2015),
ESPEJOS DE LA MEMORIA
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Al otro lado del río
Nuestra vida
es como un mar,
como un lago,
como un río,
como un inmenso
océano.
océano.
Nos enamoramos
siempre
de la otra orilla
y nunca nos decidimos
a cruzarla.
A veces,
como canta Drexler,
brilla la luz
al otro lado del río.
martes, 16 de septiembre de 2008
Ilusiones quebradas
A todos los seres humanos que se dejan
la vida en el Mar Mediterráneo y en el Océano Atlántico
en busca de su propio sueño.
Quizás fue un nuevo intento para alcanzar el sueño
en este norte incierto que también es sur,
aunque el cauce de este océano
esté ya fundido por el intenso dolor.
Otro amanecer teñido en sangre
y la mirada perdida en el cielo,
con el susurrante llanto del mar
y la muerte navegando entre las olas.
La distancia ha vuelto a quebrar las ilusiones,
y vuelven a abrasarse las almas,
y vuelven a ahogarse los cuerpos
en las jambas azules de la puerta de Europa.
Hemos convertido esta travesía
en una inmensa urna de duelo y cenizas,
y en el gran cementerio del siglo veintiuno.
Esta manera
de vivir y morir es
una perversión.
lunes, 15 de septiembre de 2008
Como Lady Godiva

Lady Godiva, 1897 - JOHN COLLIER
De nuevo me encuentro
limando los barrotes de mi alma,
agarrando el péndulo de la vida
desde el hechizo del severo insomnio
hasta el abismo de las auroras infinitas.
Vengo del naciente
como una frágil amapola
atravesada por una saeta de luz fría,
como una tierna azucena de hielo
florecida en la piel de un cuchillo,
y me siento un fugitivo en mi destierro,
allá en lo alto del hueco
frío y húmedo de la cordillera,
sin alcanzar jamás la cumbre dorada.
Regreso al poniente
desprovisto de máscara,
a corazón abierto,
y abrumado por el canto
y abrumado por el canto
de un coro de mirlos,
y me encierro en el invernadero
donde cultivo cada noche
y me encierro en el invernadero
donde cultivo cada noche
las delicadas orquídeas
que mueren siempre
que mueren siempre
en el albor del nuevo día,
sumergido en el crepúsculo
sumergido en el crepúsculo
de las luces y las sombras
que se alumbran dentro de la mirada,
y apareces tú
que se alumbran dentro de la mirada,
y apareces tú
en el bosque de mi vigilia,
pura, virginal, transparente,
pura, virginal, transparente,
como Lady Godiva,
cabalgando en el vértigo de mi garganta.
cabalgando en el vértigo de mi garganta.
domingo, 14 de septiembre de 2008
No necesito más
No necesito más
que ver crecer la hierba
y sentir el vaho de la niebla evaporarse
en el diapasón de tu mirada.
No necesito más
que respirar el eco de una caracola
y arrullarte en la corola de una flor para renacer en el gineceo de tu alma.
No necesito más
que cribar las cenizas del silencio
mientras me hundo en el caos
de un lienzo herido de Basquiat.
No necesito más
que regar las amapolas de tu piel
y cultivar tus gemas de azahar mientras escucho un Nocturno de Chopin.
No necesito más
que navegarte en el océano
de invierno en luna llena
cuando las olas se adentran
en las arcillas de mi memoria.
No necesito más
que gozar con el hechizo de tu huella en la arena
mientras leo un poema
de Gil de Biedma.
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