“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

miércoles, 3 de septiembre de 2008

El bosque de mis silencios

Desnudo entre hojas, 1989 - JAVIER CLAVO

Vibra la tierra reseca,
y fluye por entre las venas
un fuego azul de hielo
que no cesa hasta que amanece.
En la floración de tu sexo
se deposita la nieve plomiza
para reventar la helada
que hace estéril
el árbol de los sueños.
En el hervidero del insomnio,
en medio de llamaradas de flores
y de la penumbra de palabras,
te  meces entre mis pupilas
y las sombras de mis labios,
y te desnudas sobre mi piel
para cubrirte con lágrimas de luz
del bosque de mis silencios.

martes, 2 de septiembre de 2008

No es mil novecientos cuarenta y cuatro

No somos los últimos, 1974 - ZORAN MUSIC

A todos los seres humanos que vieron truncados sus sueños, su futuro y su vida por la barbarie nazi, con la firme esperanza de que jamás vuelva a suceder. A todos los poetas que supieron y quisieron contarlo.

"Desde entonces, a una hora incierta, esa pena retorna"

PRIMO LEVI

Era mil novecientos cuarenta y cuatro y aún no había nacido yo, 
pero he sufrido tanto al ver las ciudades rotas por el odio 
por la limpieza étnica y la deportación. 

 Era mil novecientos cuarenta y cuatro y todavía no había nacido yo, 
pero he sufrido tanto que aún me quema la sangre que fluye por las venas 
y este aire que respiro tan lleno de cenizas negras.

 Era mil novecientos cuarenta y cuatro y aún no había nacido yo, 
pero he sufrido tanto que todavía me duele tanto dolor. 

 Hoy no es mil novecientos cuarenta y cuatro y ya he nacido yo, 
y el mundo sin parar continúa girando 
y en muchas ciudades del planeta se perpetúa la misma sinrazón. 

Hoy no es mil novecientos cuarenta y cuatro 
pero el corazón y la razón me siguen doliendo. 

lunes, 1 de septiembre de 2008

La sombra del JK 5022

Shadow (In the Suzhou Sky), 1938 - JUNKICHI MUKAI

A las víctimas del accidente aéreo del JK 5022, ocurrido
en el aeropuerto de Madrid – Barajas el 20 de Agosto de 2008.
En especial a Laudencio, Lucre, Carlos y Elena.



Arde el viento
y el humo quema
la tierra del páramo
lleno de sombras
arrancadas de las raíces
y de las simientes de los árboles.

Una feroz espada de fuego
arrasa los cuerpos,
cubiertos de penas y angustias,
y las almas fugaces
se tornan en jardín, frío y oxidado,
y en un desierto que seca el océano.

Sólo permanece una lívida llama
de atronador silencio
en la piel trémula
de los frutos maduros
que se deshojan
entre palabras y versos.

Tan sólo, errante y sin tregua,
el recuerdo iluminará
para siempre la memoria
y perdurará en el corazón,
a pesar de que sea el día más fatídico
y más triste para recordar.

domingo, 31 de agosto de 2008

Siempre en el azul

Composición, 1960 - ALBERT RÁFOLS CASAMADA

En el azul del cielo,
entre nubes y estrellas,
como estigmas
de silencios 
que solo sangran palabras,
o en el azul del océano,
necesito hundirme dentro del alma,
para continuar labrando
surcos
donde broten magnolias de nácar.

sábado, 30 de agosto de 2008

Paseo con el recuerdo

El caballero errante, 1915 - OSKAR KOKOSCHKA
Paseo solo.
Las ventanas están cerradas,
los balcones solitarios.
Vago por calles y plazas,
y cada calle y cada plaza no es más
que un suspiro del ayer.
La ciudad está dormida,
las puertas parecen muertas,
el estridente ruido
silenciosamente cansado.
La luna, ya enferma,
se clava en mi mirada
y yo continúo solo
con mis recuerdos.

viernes, 29 de agosto de 2008

Nadie como tú

Between Poses, 1915 - PENRHYN STANLAWS

Nadie como tú
para hacer de las sombras un arco iris,
para dibujar en el llanto una leve sonrisa,
para sacarle jugo al destino,
para construir puentes con hilos de plata.

Nadie como tú
para cultivar rosas en el desierto,
para revivir cada día todos mis sueños,
para tocar la luna sin llegar al cielo,
para saber que destilas solo amor.

jueves, 28 de agosto de 2008

Soledad

Solitude, 1893 - ALEXANDER HARRISON

Cuando tú quieras, Soledad,
podrás arribar a mi puerto
y amarrar en mi noray
para zarpar de nuevo
con destino incierto.

Si algún día, Soledad,
pasas por mi puerto,
tómame de la mano
y llévame por otras estelas,
otras estelas del mar.

Y yo no volveré, Soledad,
a navegar solo
por mares ni océanos,
porque desde ese día

estaré contigo desposado.