
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
lunes, 17 de noviembre de 2008
Cóncavo y convexo

domingo, 16 de noviembre de 2008
Arder en tu sangre

sábado, 15 de noviembre de 2008
Vivo en otro yo

Dentro de mí existe otro yo
que tiene vedada la cólera y la ira,
otro yo más íntimo, que soporta el lastre
de tener que guardar la nieve de ningún invierno
y el tosco latido de mis arterias
en el eterno laberinto que conduce al limbo.
Existo en otro yo mutilado y yermo,
que rema contracorriente sobre un mar de corimbos
para alcanzar el canal poliédrico de tu corola,
donde mis estambres solo son la plegaria
que se injerta en las cicatriz de tu fuente.
Vivo en otro yo, en el interior de esta barda,
a medio camino entre el rito y la liturgia,
entre la vida y la muerte,
inmerso en el espasmo apocalíptico
de amontonar los jirones de piel de cada batalla
que flotan a la deriva en el fuego del océano,
donde fraguo sin cesar las lágrimas de mi memoria.
viernes, 14 de noviembre de 2008
Sueño eterno
jueves, 13 de noviembre de 2008
En busca del fuego
hacia las dos riberas de este crepúsculo,
donde el pulso y el aliento son sólo denso humo
en medio de la sangre sobre tu nívea carne.
-Como el minotauro cruzo tu laberinto
en busca del fuego de mis noches,
porque eres el verbo en mis silencios
y derramas la luz en las simientes
secretas de mis versos.
-Como la lluvia lubricas la sed
y sorbo a sorbo bebo la esencia,
que mana pura y cristalina
desde el fondo abisal de tu huella.
miércoles, 12 de noviembre de 2008
Mis últimos versos

Te entrego mis últimos versos
en esta noche fría de invierno
cuando la luna se quiebra de melancolía
y ya no alumbra ni mi razón ni mi retina.
Todo se ha vuelto sombrío, pardo, ceniciento.
No siento el soplo de la brisa del mar
ni cesa la tempestad interior en mi cuerpo
a pesar de la lasitud de cada jornada.
Intento escribir un poema en esta noche gris
pero las ideas no fluyen con demasiada luz,
quizás la voz del océano haya muerto
dentro de mi antigua caracola de nácar.
No lucen añiles estrellas ni planetas escarlatas,
hoy los ojos están cegados y la memoria helada,
un trepidante vacío me recorre la piel
y una profunda soledad hace nido en el alma.
Aún así, te entrego la fragilidad de mis versos,
probablemente sean estos los últimos que escriba
antes de que mañana vuelva a ser roca viva
en cuanto despunte la aurora del nuevo día.
martes, 11 de noviembre de 2008
Suspiros de fuegos

Desde las almenas de este crepúsculo,
en el secreto de mis horas,
contemplo las alondras aleteando sobre las espigas
que florecen entre los lirios y las flores de azahar.
Sobre la colina de tu mirada se alza el árbol centenario
del que brota exultante tu hermoso pecho desnudo,
que es matriz natural de este orgasmo adormecido
que arroja una corriente de suspiros de fuego.
Y en cada jadeo, de hondo olor a heno,
resuenan los tambores
en medio de las grietas de mi erizada piel
y me muero en tus brazos con un Nocturno de Chopin.