“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

domingo, 21 de septiembre de 2008

A veces

Tracciato umano II, 1960 - ANTONIO BUENO

A veces tengo miedo de contemplar el universo, 
tengo miedo de tanta melancolía en soledad,
miedo de tanta palabra no dicha entre tantos silencios.

 Tengo miedo de soñarte, de mirarte, de tocarte,
cuando el amor nos juega una mala pasada
y se refugia en otra alma y otro cuerpo,
dejándonos a solas con el deseo a flor de piel. 

A veces las cosas suceden en un preciso instante,
como las perseidas que cruzan el firmamento.
Lo fugaz es solo un impulso, una desazón, una condena,
y esos momentos se hacen tan eternos
que nos cosemos el corazón con hilos de pena.

sábado, 20 de septiembre de 2008

Cáliz de luz

Desnudo en el agua, 1925 - Salvador Dalí
Recostado
sobre la 
arena cálida,
me abruma este deseo
de profanar tu sagrario.


Necesito saciar mi sed
en el cáliz de luz,
que anudas en el vacío
de tu ardiente cintura.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Sangra mi memoria

Wisteria, Cookham - 1942 STANLEY SPENCER

Sangra la memoria
y las heridas son negros abismos
por donde se diluye el 
firmamento.
El alma se desnuda y se tiñe de tristeza.
Desaparece lentamente en medio de la nada,
hundiéndose en la distancia
para brotar entre los estambres de las glicinias 
que florecen junto a tu ventana.

jueves, 18 de septiembre de 2008

En el umbral de mi retina


Reflejos, 1987 - JAVIER CLAVO


Detrás de las puertas del jardín olvidado,
en la penumbra gris de la memoria,
crecen las pálidas azucenas y las inmensas acacias
bajo las que copulan un sortilegio de desnudos
que desprenden un profundo olor a azufre y ceniza.

El calor del mediodía
revienta la piel morada de los pétalos heridos
y envuelve con sudarios los cuerpos temblorosos,
que se agolpan en los túmulos
y fermentan en las riberas de las fuentes de mercurio,
mientras una luciérnaga eyacula sobre un girasol de fuego.

Al caer la tarde,
cuando la huella de la luz fugitiva
se desliza hacia el vacío de la densa noche
y se desangran las flores
cortadas con el cuchillo del reflejo de la luna,
un manto de nieve tibia se derrite en el umbral de mi retina.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Al otro lado del río

Isla de San Luis de París, 1890 - SANTIAGO RUSIÑOL


Nuestra vida
es como un mar,
como un lago,
como un río,
como un inmenso 
océano.

Nos enamoramos 
siempre
de la otra orilla
y nunca nos decidimos
a cruzarla.

A veces,
como canta Drexler,
brilla la luz
al otro lado del río.

martes, 16 de septiembre de 2008

Ilusiones quebradas

Boat abandoned, 1850 - FREDERIC EDWIN CHURCH

A todos los seres humanos que se dejan
la vida en el Mar Mediterráneo y en el Océano Atlántico
en busca de su propio sueño.

Quizás fue un nuevo intento para alcanzar el sueño
en este norte incierto que también es sur,
aunque el cauce de este océano
esté ya fundido por el intenso dolor.

Otro amanecer teñido en sangre
y la mirada perdida en el cielo,
con el susurrante llanto del mar
y la muerte navegando entre las olas.

La distancia ha vuelto a quebrar las ilusiones,
y vuelven a abrasarse las almas,
y vuelven a ahogarse los cuerpos
en las jambas azules de la puerta de Europa.

Hemos convertido esta travesía 

en una inmensa urna de duelo y cenizas,
y en el gran cementerio del siglo veintiuno.

Esta manera
de vivir y morir es
una perversión.

lunes, 15 de septiembre de 2008

Como Lady Godiva


Lady Godiva, 1897 - JOHN COLLIER


De nuevo me encuentro
limando los barrotes de mi alma,
agarrando el péndulo de la vida
desde el hechizo del severo insomnio
hasta el abismo de las auroras infinitas.
Vengo del naciente
como una frágil amapola
atravesada por una saeta de luz fría,
como una tierna azucena de hielo
florecida en la piel de un cuchillo,
y me siento un fugitivo en mi destierro,
allá en lo alto del hueco
frío y húmedo de la cordillera,
sin alcanzar jamás la cumbre dorada.
Regreso al poniente
desprovisto de máscara,
a corazón abierto,
y abrumado por el canto
de un coro de mirlos,
y me encierro en el invernadero
donde cultivo cada noche
las delicadas orquídeas
que mueren siempre
en el albor del nuevo día,
sumergido en el crepúsculo
de las luces y las sombras
que se alumbran dentro de la mirada,
y apareces tú
en el bosque de mi vigilia,
pura, virginal, transparente,
como Lady Godiva,
cabalgando en el vértigo de mi garganta.