“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

viernes, 14 de marzo de 2008

Epitalamio


Epitalamio, 1909 - NÉSTOR MARTÍN FERNÁNDEZ DE LA TORRE


Sutil Himeneo de arrogante espada,
ungido con el elixir de los jazmines 
en esta liturgia de esperanza.

Grácil Venus, 
que engalanas con floridas guirnaldas
el cortejo nupcial de desnudas vírgenes,
que alumbran el tálamo de auroras enamoradas.

Sutil Himeneo, que mueres en sus senos con tus labios de marfil
y te hundes en el ritual de gozo y gracia
cuando bebes el néctar de lágrimas de cristal.

Grácil Venus de suave apostura,
que perfilas una sonrisa en tus rosáceos labios
y colmas de besos el alma de tu amado.

Sutil Himeneo vestido de luz, que ciñes 
con tus manos
el encarnado placer de la ofrenda
en esta boda de sangre.

Grácil Venus, que nadas en el espejo de plata
de tu olvidada memoria
y regresas con cánticos 
a mis versos de azules alondras.

Sutil Himeneo de arrogante espada,
vierte tu corona 
de estrellas escarlatas
en la dulce corola de tu fiel amada.

jueves, 13 de marzo de 2008

El fruto de la ausencia

El Invierno, 1573 - GIUSEPPE ARCIMBOLDO

La hierba tizna el verde
se despoja la luna de su ajado traje
envuelto en brunas hojas de azul ceniza.
Rema Caronte en la Laguna de Estigia
llevando millones de corazones de tierra muerta.
Una caterva de etéreas sombras
cabalga a la grupa de cuatro caballos 
y se desploma en oleadas de grises estrellas
sobre la corona de ébano de un ciprés verde olivo.

Se dispara el silencio
y funde el alma herida del limonero,
amortajando con 
cepas negras
el jardín de rosas nevadas
que muere en el acero de mis labios.
Paz dormida entre la escarcha de la negra laguna,
donde sueña varada la 
semilla doliente
que alimenta el fruto de la ausencia.

miércoles, 12 de marzo de 2008

Edipo enamorado

Edipo Rey, 1922 - MAX ERNST

Atávico Edipo enamorado,
que bebe embriagado 
en el agua profunda del averno.
Fibra telúrica de la fecundidad,
que copula el encarnado
 vientre de la Tierra.
Efímero espejo de la oscura noche,
que sutil emerges en el incesto decadente del paraíso.
Lunático Hamlet atormentado,
que empuñas la calavera de la existencia.
Perpetuo río sagrado de afrodisíaca salvia,
que perfumas con palabras las almas
con flores de muertos.
Atávico Edipo enamorado,
concebido en el sacrificio de la tragedia eterna.

martes, 11 de marzo de 2008

Explosión de azahares


La Primavera, 1934 /1938 - NÉSTOR MARTÍN FERNÁNDEZ DE LA TORRE


Jardín de fugaces estrellas
donde Céfiro retoza
con Ninfas en carnales juegos.
Fértil vergel de Venus
por la ardorosa saeta
de Cupido coronado.
Explosión de azahares
que respiran el paraíso
de tu voluptuoso cuerpo.
Génesis de caricias,
abismo de besos.
Revoloteo de innumerables alondras,
como pétalos de viento,
en el canto azul del verde heno.
Lirios de plenilunio
entre finas raíces de fuego,
hoguera de mil colores,
luz que te derramas como soles
entre mis dedos. 

lunes, 10 de marzo de 2008

Navego por el cosmos

Despertando al Amanecer, 1944 - JOAN MIRÓ---

Navego por el cosmos
y no me encuentro,
quizás porque me alumbro
cada noche y cada amanecer
en el caos de tu sexo,
en cada nota
de mis silencios solfeados
en el pentagrama de tu piel,
quizás porque me ciega
la luz oscura de la luna
y porque me inmolo
en la fragua de cada estrella
en el instante de nacer.

Navego por el cosmos
y brindo en tu caos de éxtasis eterno,
y arribo a tus rosadas riberas
suspendido en el vacío etéreo
de tus fontanas serenas,
como universo de fuego
sumergido en las entrañas de tus carpelos
y ahogado por corrientes siderales
de ardientes magmas
que sostienen todos los vientos.

Navego por el cosmos
y no me encuentro,
quizás porque estoy muerto
en el caos de mi propio sexo,
como éter líquido y terso
suspirando en tu firmamento azul.

domingo, 9 de marzo de 2008

Flagelada memoria

La Creación del Mundo, 1524 - EL BOSCO

Desde el origen,
como una pompa
de jabón
surcando los espacios siderales,
cual Saturno embravecido
devorando satélites
y planetas de cristal.
Antes de nacer,
brotando en la flor
de un tierno flamboyán herido,
regado por lágrimas
de añiles estrellas
y diluvios intermitentes
de cándidos luceros.
En el umbral
de una feraz nebulosa
derramada por tus senos,
como Titán encendido
o ardoroso Bóreas
de Oritía enamorado.
Desde el preludio
del difuso amanecer
de todos los tiempos,
desnudo todavía de inciensos,
me siento un febril adolescente
recorriendo tu nívea tez.
Como voluptuoso proemio
de los paraísos perdidos
en la isla de los muertos,
sobrevivo en el escorzo banal
de mi flagelada memoria.

Adiós

Amanecer, 1976 - MARC CHAGALL
-
Se dejó caer sobre el asfalto del amanecer
y quedó embrujado por el sueño.
Su lívida boca, callada para siempre,
exhalaba un tenue vaho con sabor a no.
Su pétrea mirada agolpaba a millones de seres,
que lucían en su cara el frío acerado de la muerte.
Su violáceo cuerpo temblaba,
destilando una brisa con olor a cementerio,
y los cuatro vientos besaron su adiós.