“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

miércoles, 27 de agosto de 2008

Tal vez una quimera

Los Prodigios II, 1989 - JOSÉ MANUEL BROTO

La vida es una gran rosa.
Es un pétalo que se deshoja
y no vuelve más.
La muerte es la alquimia necesaria
para disfrutar a cada instante
del resto de la vida.

Vida y muerte,
sueño o realidad,
tal vez una quimera
o un falacia más.

martes, 26 de agosto de 2008

Doblando a muerto

Las hijas de Lot, 2004 - SERGIO SANZ

"¡Dios mío, qué solos
se quedan los muertos!"

GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER

Se escucha el tañer
de las campanas
doblando a muerto,
uno más entre tantos
que hoy habrán muerto.

La calle se queda sola,
todos, desde los balcones,
están mirando a los muertos.

No resuenan las campanas,
ya se han olvidado
de los muertos.

¡Qué solo se está
en la vida!
¡Qué solo se quedan
los muertos!

lunes, 25 de agosto de 2008

Al otro lado

Linfático, 1987 - TOTI AUDINO

Me miro en el espejo interior,
el que conoce la verdad y la mentira,
el que intima con los sueños sin nacer,
el que alterna con la propia sombra,
el que se convierte en las puertas sagradas,

el que refleja esta locura.

El dilema es saber quién está al otro lado.

domingo, 24 de agosto de 2008

Distante

Teint idole (ultra), 2007 - JORGE GALINDO

Un solo instante

es necesario para el amor,
pero, a veces...
¡está tan distante!

sábado, 23 de agosto de 2008

Papeles inmaculados

Colmenas I, 1995 - JOSÉ MARÍA SICILIA.

La vida se escribe
sobre pétalos blancos,
sobre papeles inmaculados

que sólo nosotros llenamos
de borrones y de garabatos.

viernes, 22 de agosto de 2008

Patria


Suelo terroso, 1957 - JEAN DUBUFFET

No hay más patria
que el vapor de las nubes 
y la luz de la luna.
No hay más patria
que el azul del océano
y el rojo amanecer.
No hay más patria
que una gota de rocío 
y el infinito del universo.
No hay más patria
que toda la piel 

de la humanidad.

jueves, 21 de agosto de 2008

Era Primavera

El Frutal de Odilon, 2006 - SEMA CASTRO

A Camille

Era primavera,
la misma primavera
que tú y yo soñamos,
la Primavera de Praga,
la del sesenta y ocho en el mayo francés,
la primavera de las bodas y las comuniones,
la Primavera de Vivaldi,
la primavera de las flores.

Era primavera y, sin embargo,
a mi me parecía invierno,
quizás por las brumas en mi memoria
o porque siempre me gustó más el invierno,
quizás por la nieve inexistente
o porque era el mismo invierno
que comenzó la derrota de Hitler.

Era primavera,
y el verano copulaba en las noches
con el canto de los grillos
y con el aroma del heliotropo 
y de las adelfas,
en el jardín iluminado por los rayos de luna llena
y el paso en la noche de San Lorenzo
de miles de perseidas.

Era primavera
y en el otro lado del espejo
era el otoño rojo y ámbar,
el otoño de las viñas,
el otoño de las tormentas,
el mismo otoño
que el de La Hojarasca.
el mismo otoño
que El Otoño del Patriarca.

Era primavera
y hoy, a pesar de todo,
es y seguirá siendo primavera.