“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

sábado, 18 de diciembre de 2010

En la tangente del mar


Le donne di una vita, 2004 - MORENO BONDI

En la tangente del mar

crece una azucena herida,

que vierte su luz cenital

sobre la sangre del tiempo.


Solo en los agujeros del sol

se marca la piel del alba,

justo en el preciso instante

en el que las cuencas de mis ojos 

se abren al nuevo horizonte.


Busco una simple palabra 

que, sin hacer tanto ruido,

nazca en las entrañas del silencio. 


jueves, 16 de diciembre de 2010

Latidos

Primer latido, 2009 - BRUNO FERREIRA

Abre la luz de tu cuerpo
y dime
si es la sombra
desnuda
de mis latidos
lo que late en tu corazón.

martes, 14 de diciembre de 2010

Haiku para Morente

Flamencosänger, 1915 - SONIA DELAUNAY

Llora la Alhambra.
En la voz de Morente
llorando mi alma.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Haiku de viento

*Serpente di bronzo, 1511 - MICHELANGELO BUONARROTI

Soplo de viento
en medio del silencio
es la palabra.


*Detalle Capilla Sixtina

viernes, 10 de diciembre de 2010

Ola de cristal

The Great New Wave, 2007 - BEN WEINER

Una ola tras otra
se derrama el tiempo,
y se hace filamento
que arde en la geometría del agua,
como ola de cristal
que alumbra los versos
dormidos bajo la sangre.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Aguaceros

El aguacero, 2010 - FABIÁN PÉREZ


La ciudad

es una medusa
que escuece la carne

y abandona el lenguaje

con aguaceros
de soledad

y silencio.

lunes, 6 de diciembre de 2010

La palabra es una driza de fuego


Island, 2006 - NATASHA MENELIS


La palabra es una roca de lava incandescente,

rodeada de aguas negras y quebrada por el viento
que abrasa la memoria y la reduce a cenizas.
La palabra es un anillo de corales y rojas espinas,
que se incrusta en la piel y con finas espumas de sal
se hunde en la espesa noche en espera del amanecer.
La palabra es vértigo, despedazándose con lentitud
en las aristas de unos labios lívidos y desahuciados,
que ya son incapaces de pronunciar un simple beso.
La palabra es una driza de fuego
  que ahoga y quema la razón hasta convertirla en brasas,
que navegan a solas a la deriva entre las aguas
de un silencio saturado de miedo al olvido.