“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

viernes, 24 de septiembre de 2010

Surcando versos


Lighthouse, 2007 - EUAN MACLEOD

Algunas veces me vuelvo mar colérico
que estalla contra los acantilados de la piel,
para de nuevo regresar sereno
a la profundidad del océano.
Casi siempre soy recio aguacero,
que trepana la árida tierra,
y ojo de huracán sin viento
desgarrando la oscuridad de la noche
para impregnar de luz el cuerpo.

Algunas veces me siento frágil
y me oculto entre nombres,
que no me atrevo a pronunciar.
Casi siempre soy un simple verso,
que a solas surca todo el poema
para morir en silencio.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

La carne de la medianoche


Aparición de la cara de Afrodita, 1981 - SALVADOR DALÍ

Seré rosa solitaria,
abandonada a su propia suerte
en la penumbra del amanecer.
Sembraré en cada surco del aire
la carne de la medianoche,
y en el silencio de los labios
esperaré a que brote la primavera
en el verde útero de tu piel.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Amanece en Alcalá

Estudio para un autorretrato, 1977 – FRANCIS BACON

Amanece en Alcalá
y el otoño no termina de nacer
a pesar de que la noche callada
continúa siendo fría, tan fría,
casi glacial, en esta escarcha
que como el rocío me quema la piel.

Es este mes de septiembre el mismo
en todos los calendarios gregorianos del mundo
y sin embargo yo no he comenzado tu vendimia,
quizás porque tu cuerpo sigue siendo mi laberinto
donde hago inviolable siempre el sueño
aunque tú, en mi mirada, seas ya la única realidad.

La noche se dispara tras los cristales
como una interminable ruleta rusa
que sólo ansía acabar con esta monotonía,
enredándose entre los dedos de mis manos
antes de que los primeros rayos de sol
alumbren tu sombra desierta sobre mis sábanas.



Alcalá de Henares - Madrid, 19 de septiembre de 2010

domingo, 19 de septiembre de 2010

Memoria de un haiku

La memoria, 1948 - RENÉ MAGRITTE

Muere la noche,
efímera memoria
de la mañana.

sábado, 18 de septiembre de 2010

El rumor de las aguas

Nocturno en Cala Murta, 1933 - ANGLADA CAMARASA

El rumor de las aguas es demasiado frágil,
como una quimera colgada del viento.
Es una crisálida desnuda y ausente
que jamás llegará a volar en las pupilas.
Sólo es una rima de silencios caducos,
tambaleándose por las sílabas de un verso adolescente
en busca de un poema sin final.

El rumor de las aguas es demasiado frágil,
como una sinfonía, o un adagio interior
buscando infinitas luces para ungir las alas de cera
de un efímero Ícaro que ansía surcar nuevos horizontes.
Sólo es el resplandor fugaz del último relámpago en la tormenta.

El rumor de las aguas es demasiado frágil,
como un beso sobre unos labios de aire.
Es un náufrago siempre a la deriva 
en la corriente sanguínea de los confines del universo.
Sólo es una sombra tenue y furtiva
que vaga solitaria y febril por la savia de la palabra.

viernes, 17 de septiembre de 2010

No es solamente eso

Waiting for Spring, 1994 - VICTOR WANG

No es que te busque en la noche
y no encuentre nada más
que la huella de tu ausencia
confinada en mi mirada.
No es que te respire en el silencio
de este nuevo amanecer
y te reviva entre este montón
de versos hechos de cenizas.
No es que sienta la luz
y el húmedo aliento de tus labios
en todas y cada una
de las horas que tiene el día.
No es solamente eso,
es sin duda mucho más.
Es que ya, aunque quisiera,
no puedo vivir sin ti.

jueves, 16 de septiembre de 2010

Donde sólo me habitan imágenes


Mirror image - STEVEN J. LEVIN


“No pienso en lenguajes, sino en imágenes”


VLADIMIR NABOKOV

Tal vez tendría que respirar la luz de las luciérnagas
cuando baten sus alas entre las flores del jardín,
o simplemente aspirar la lisura de la gran dama de noche
cuando copula con los grillos al entregarse desnuda a la luna llena.

Quizás debería ensartar las nubes que surcan el cielo
y hacer un collar de estrellas cuando laten en la oscuridad,
o acaso tendría que entrar en el espejo del universo
sin más motivo que diluirme en el oxígeno
que navega por mi sangre hasta mi cerebro.

Tal vez no quiera seguir escribiendo,
ni tan siquiera pensando como ahora,
si sólo son estos versos estériles los que se me mueren 
entre las manos antes de terminar de florecer
en las laderas de un lenguaje que se despeña, 
sin ningún rubor hacia un oscuro y profundo abismo
donde sólo me habitan imágenes.