“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

sábado, 22 de noviembre de 2008

Ruido de muerte

Cristo muerto, 1480 – ANDREA MANTEGNA

La muerte ronda frente a mí
en esta desolada habitación,
y se alumbra en el rostro
de este bosque desierto
con la llama del cirio
que crece desde mi interior.
La mirada, quebrada en soledad,
ya no es más que un surtidor
de sangre vacía e indolente
y recorre las aciagas horas
depositadas en las arterias
hasta que el cuerpo reviente.
Ya no hay más
que este crepúsculo de vida,
no hay más que este círculo de buitres
esperando la carroña,
no hay más que silencio dentro del silencio
en este ruido de muerte.
Amarga es la espera
de esta muerte amarga,
pero más atormentada es la vida
sabiendo la muerte cerca,
cayendo en el vértigo de la sima.
Hoy sólo tengo ganas de llorar.

viernes, 21 de noviembre de 2008

Aún te recuerdo


R de Recuerdo, 1997 - ROBERTO GONZÁLEZ FERNÁNDEZ

Después de tanto tiempo
mis ojos están secos,
mis labios gélidos,
y tu cuerpo yace muerto.
Me anudaste el corazón
con lágrimas y lamentos,
con silencios y palabras
que todavía flotan en el viento.
Pensé que no te soñaba ya
y que tan solo eras un muerto,
pero estaba equivocado
aún te recuerdo.

jueves, 20 de noviembre de 2008

Tangos de soledad

Sueños de tango, 1999 - MARÍA AMARAL

Soy como el casco de un velero
que navega a la deriva
sobre un mar violento
para arribar a ti y hacerte luz
de mis noches en vela,
para hacer de mí,
en tu mirada, el silencio
y permanecer en tu alma
bailando tangos de soledad.

Soy como una nube negra
de aguacero y tormentas,
con mil rayos que arrasan
mis labios y quiebran el sosiego
de esta noche de sueños,
con truenos y relámpagos
que revientan en mis entrañas
por no tenerte más cerca
para abrazarte y rodearte entera.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Corazón humano

Onde IV, 1961 - PABLO PALAZUELOS

Yo prefiero un corazón frágil,
que llore de dolor ante la injusticia.
Yo prefiero un corazón débil,
que suspire de gozo ante la belleza.

Yo quiero un corazón quebrado
en el amor y en el desamor,
en la salud y en la enfermedad,
en las dichas y en las penas.

Yo no quiero un corazón blindado.
Yo no quiero un corazón de acero.
Yo sólo quiero un corazón humano.

Yo no quiero un corazón muerto.

martes, 18 de noviembre de 2008

Claro de luna


White moon, 1957 - MILTOM AVERY


Es imposible que nos perdamos el uno del otro.
Recorreré los astros durante milenios, adoptaré
todas las formas, todos los lenguajes de la vida,
para volver a encontrarte una sola vez

J.C.F. HOLDERLIN


La noche está tan oscura
que ni tu nombre veo brillar.
Es todo tan vacío y distante
que mi alma se rompe en el silencio.

No te demores en llegar,
que esta aciaga madrugada
me encuentro más solo sin palabras
y tengo miedo si tú no estás.

Cúbreme con el claro de luna
para que pueda descansar,
que ya mis ojos negros
están cansados de llorar.

Tómame desnudo ahora
y abrázame con fuerza,
que mi corazón malherido
esta quebrado de tristeza.

Si muriera esta noche,
sin decirte apenas adiós,
olvídate rápido de mí
y encuentra un nuevo amor.

Te esperaré por siempre
en el pórtico de la eternidad,
porque la inventaré para ti
con tal de no perderte jamás.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Cóncavo y convexo

Cegar el azar, 1994 - ÁGUEDA LOZANO

"...Como el agua hecha vaso,
tu confín - dentro y fuera - siempre exacto."

GERARDO DIEGO

La nada anida en mi alma,
y me enreda con fuerza
a este inmenso vacío
cóncavo y convexo,
porque las palabras más simples
brotan y me desgarran
para salir por los poros de la piel,
porque los sepulcrales silencios
se apilan en mis venas
para no desangrarme.
Como la vida y la muerte,
soy esclavo de mis palabras
y de mis silencios.

domingo, 16 de noviembre de 2008

Arder en tu sangre


Interno esterno, 2007 - NATALE ADDAMIANO

A lo lejos sólo escucho el bramido del océano
y la luz de la luna desvanece la soledad de mi alma.

Ya no volveré a ser jamás tu tierra mojada.
No me tornaré en el rocío de la mañana otoñal
sobre tus rosas blancas.

Demasiados miedos florecen en mi garganta.
No veo ya el universo en tu mirada
y continúa el eco de las olas golpeando sin cesar en mi memoria,
arrastrándome hacia el fondo del mar.

No volveré a ser más el aire que respiro
en el soplo de tu aliento,
cuando duermes entre corales en la madrugada.

No seré ya las lágrimas de plata
que navegan a la deriva en el interior 
del océano de tu alma.

Regresaré para ser fuego y encenderme en tu piel,
para arder en tu sangre por hoy y siempre,
por toda la eternidad.