“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

jueves, 23 de octubre de 2008

Injusto olvido

Flotación - Metáfora de La Muerte, 1999 CLAUDIO GOLDINI

Más de sesenta años arrojados al vacío de una cuneta,
de un viejo pozo lúgubre o de una infernal 
sima,
sin entierros ni tumbas, sin mármoles ni epitafios,
solos, condenados al frío silencio.

Más de sesenta años de injusto olvido
alimentando rabia y vergüenza,
con el dolor de un llanto hondo y seco
que quiebra hasta romper la médula y la memoria.

Más de sesenta años vagando entre las sombras

sin reposo, sin descanso eterno,
y ahora que por fin podemos enterrar a nuestros muertos
surgen otras crueles brigadas del amanecer.

miércoles, 22 de octubre de 2008

Tras la puerta

Tras la puerta, 1995 - J. ENRIQUE GONZÁLEZ

 
El viento acaricia el perfume de las rosas
deshojadas sobre el umbral de la tierra mojada.
La noche está fría, como mi alma de escarcha 
derritiéndose en el fuego eterno de tu mirada.
Sobre las ramas de los árboles del jardín
se escucha el solitario canto de un gorrión
que se encuentra perdido en la oscuridad.
Necesito continuar tras la puerta,
forjando universos de funerales y glorias,
tejiendo infinitas redes de instintos e ilusiones,
soñando y navegando aunque sea a la deriva,
y mis ojos ya húmedos se cierran suavemente
para no dejar escapar el aire.

martes, 21 de octubre de 2008

Nuestro mar de silencios

Il mare intorno a noi, 2007 - MASSIMO ZERBINI

Quisiera
que entre tu mirada
y la mía
se derritiese lentamente
el silencio.

Quisiera
el retorno al pasado
para amarrar fuerte el estío
y que el otoño
no muera jamás.

Quisiera
ser sólo labios
de nuestras voces
porque las palabras nunca hicieron falta
en nuestro mar de silencios.

lunes, 20 de octubre de 2008

Otro Otoño

Autumn Leaves-Lake George, 1924 - GEORGIA O'KEEFFE

Otoño de hojarasca seca,
de color ámbar la tierra
matizada de rojos y verdes
ocres, naranjas y violetas.

Ahora respiro el Otoño
y recorre mi sangre entera,
perfumándola de castañas
y de sabor a uvas secas.

Mi vista se disipa
atravesando la mar entera
y sobre un rayo de sol en el horizonte,
se dibuja su sombra eterna.

Es Otoño de mil estrellas
con sus pátinas y brillos
en un cielo tan inmensamente azul
bajo las verdes ramas de este olivo.

Sueño con remontar sus colinas
y duermo mi alma temblorosa
en el profundo y colorido camino
que serpentea su gineceo florido.

Mi cuerpo se estremece
al moldear con barro su silueta
y en mis manos la siento tan cerca
que siento sus caricias y la veo entera.

Otoño de hojarasca seca,
es Otoño de mil estrellas,
Otoño de aves que vuelven,
es otro Otoño, pero no el de siempre.

domingo, 19 de octubre de 2008

Desolación

Desolación, 1929 - PÉRE PRUNA


Cuando te sientas vacía
o huérfana de vida,
y te sientas naufragar en la corriente
y en las desoladas ramas
de ese árbol marchito.
Cuando
mueran las sílabas,
antes de formar una palabra
colgada en la úvula de tu garganta.
Cuando tu corazón quiebre de soledad,
y veas arder una estrella fugaz
en el horizonte de tu mirada,
piensa que no estás sola,
piensa que yo estaré siempre
aunque sea en la distancia.

sábado, 18 de octubre de 2008

Sólo agua

El vuelo de la creación, 2007 - DELMY DARKO RAMÍREZ

Sin más peso

que mi alma y mi palabra,

sin más lastre

que mis silencios y tu alma.

Volveré al origen,

a ser roca, guijarro,

a ser arcilla,

solo agua.

Hoy te entrego mis horas,

mis segundos, mis instantes,

solo porque desde tu mirada

yo podré encontrarme,

sin más lastre que mis silencios,

sin más peso que mi palabra.

Y si el resto de mi vida

florezco en el haz de luz

de tu mirada infinita,

y me derramo en tu sangre

para inundarte entera

por cada rincón de tu alma,

es solo porque en ti seguiré viviendo

sin más peso que mi palabra,

sin más lastre que mis silencios,

y volveré al origen,

a ser roca, guijarro,

a ser arcilla,

solo agua.


viernes, 17 de octubre de 2008

El Ángel Exterminador

El ángel de la muerte, 1947 - LOUIS CATTIAUX



“Estuve muerto, pero ya estoy vivo
por los siglos de los siglos;
y tengo las llaves de la muerte y del abismo”

APOCALIPSIS 1,18


Vuelve el ángel exterminador
con su descarnada espada de fuego,
derramando la inclemente justicia
y rebosante de sed y hambre.
Llega flotando en el recodo de un bostezo,
con olor a flores de muerto
y abandonando el letargo del paraíso.
Una legión de bestias negras se agolpan
sobre la razón de etéreo y falso profeta,
que va dejando viudas las ilusiones de futuro.
Por los siglos de los siglos
vivió condenado en la diáspora,
refugiándose en el elixir de la jungla
en las colmenas infernales.
Hoy regresa con nuevos bríos,
henchido de maduros racimos
de silencio, sangre y muerte
para dar término inexorablemente
al último y definitivo combate.