“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

miércoles, 16 de julio de 2008

Ser nada

The quaker, 1975 - ANDREW NEWELL WYETH

Abandonemos nuestros cuerpos,
abandonemos nuestras almas,
y salgamos a encontrarnos
en la noche negra
de la negra luna.

Abandonemos nuestros cuerpos,
abandonemos nuestras almas,
dejemos de ser tú,
yo, nosotros,
para ser nada.

martes, 15 de julio de 2008

Ardiente noche

La Noche, 1934/1938 - NÉSTOR

Bésame,
deseo saciar mi boca
y recorrerte entera
con mi lengua.

Abrázame,
no me dejes
en la ardiente noche
con mi oscuridad.

Enciéndete,
como un lucero,
en mis manos
y en mi sexo.

Derrámate
en mi sangre
y en el collar
de mi ausencia.

Embriágame
con la esencia
del perfume
de tu memoria.

lunes, 14 de julio de 2008

Ser ansia

Wildflowers, 1917 - TOM THOMSON

Ser ansia
de noches eternas
que esperan el regreso
de la luna dormida
desde el pasado.

Ser ansia
de un recuerdo
abandonado en la hierba
del florido jardín
de mi olvido.

Ser ansia
de palabras perdidas
que se marean
sobre los maderos
de mi memoria.

domingo, 13 de julio de 2008

Rosa blanca

White Rose, 1927 - GEORGIA O'KEEFFE

En los pétalos deshojados

de la mustia rosa blanca
se refleja la vida entera,
como una nube volandera
surcando nuevos horizontes
en el firmamento azul.

sábado, 12 de julio de 2008

El tiempo

La suma de los tiempos, 2007 - ALBERTO CORAZÓN

Qué desesperante
es ser en el tiempo
un instante,
sólo una estela sombreada
en esta hondonada nuestra.
Qué desesperante
es esperar la hora
que se ahogue la memoria,
en la que nuestro ser
se desmorone sin fronteras

viernes, 11 de julio de 2008

Creo

La mesa del cartujo, 1945 - JESÚS ARENCIBIA

Creo 
que en el pasado
nunca creí.
Creo que el presente 
se me escapa entre las manos.
Creo que ya no creo
en el mañana. 
Creo que sólo me queda
creer en nada. 

jueves, 10 de julio de 2008

Paseo

Calle de París, en un día de lluvia, 1877 - GUSTAVE CAILLEBOTTE

Casi siempre, cuando paseo
por las calles de mi ciudad,
veo mujeres y hombres,
vacíos, no veo a nadie.

Paseo y, mientras camino,
mi paseo se va amarrando
al recuerdo de calles,
inmensamente largas,
hasta el infinito.

Cruzo el caudal de asfalto
y mis ojos vuelan a remotas orillas,
mientras el cielo se corona
con una llamarada de fuego
que abrasa mi retina.