“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES
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martes, 1 de febrero de 2011

En la desnudez de tus labios

Red lips white orchids, 2007 - TRISHA LAMBI

No puede haber aire
que soporte la lascivia
de un beso y un abrazo
y acaricie el vértice de mi cuerpo
cuando llega la noche
en la desnudez de tus labios.

jueves, 25 de marzo de 2010

Un beso de luna

Sao, 1965 – CÉSAR MANRIQUE

“Si supiera como sabe un beso de la luna,
si sintiera el flagelo del viento en mi cara,
me atrevería a pronunciar tu nombre”

MARIO MARTÍNEZ RELAÑO

Un beso de luna sabe a sal,
resbalando por la cara
cuando el océano anega la playa,
sabe a lavas incandescentes,
fluyendo por los jameos de la piel
en busca de la carne ávida.
Un beso de luna sabe a torrentes 
de amapolas encarnecidas 
descendiendo por la sangre,
sabe a noche oscura y serena
perdida en el viento de la piel,
al abandono de la propia carne.
Un beso de luna sabe a lágrima
que no florece más allá de tu mirada,
sabe a la sombra de tu cuerpo
sobre el espejo de tu nombre
antes de morir el próximo alba.

sábado, 20 de marzo de 2010

Arrancas de mi garganta las flores del verbo


The flower picker, 1900 - JOHN WILLIAM WATERHOUSE

Te alejas entre las sombras 
de esta larga madrugada
que todavía no termina de morir.
Te llevas adherida en tu piel
la raíz de mi palabra,
dejándome la infinita soledad
de tus silencios rotos
en las lágrimas de mi garganta.
Te vas para no regresar jamás.
Ya no volverá la hojarasca
a los húmedos suelos del otoño
ni vendrán efímeras primaveras
a los jardines floridos 
donde crece el árbol de la nada.
Arrancas de mí la flor del verbo
y no puedo hacer nada más 
que pronunciar tu nombre
en el recuerdo de tu ausencia.

sábado, 27 de junio de 2009

Volver a florecer


Meditación otoñal, 1999 - ALBERTO PANCORBO

Me siento luna rota
en el silencio de tus labios
en esta noche en ruinas,
sin más luz que tus axilas
para saciar mi ceguera
de eternidades y jardines
de rosas muertas.
Me siento ave sin vuelo
en el mar de tu mirada
buscando el aire 
que cruza el cielo
de la cresta de tus manos,
sin más afán que respirarte 
sin ningún tipo de frontera
que pueda detener este instante.
Me siento bosque quemado
en las llamas de tu pecho
y al hundir mis raíces
en la fuente del deseo,
sin otro sueño que alcanzar
la sima azul de tu vientre
para juntos volver a florecer.