“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

lunes, 14 de junio de 2010

Nadie


Estudio de George Dyer frente al espejo (detalle), 1968 - FRANCIS BACON


No espero a nadie

a nadie

ni siquiera a un recuerdo"


Philippe Soupault



No queda tiempo para nadie
ni nadie tejerá un nuevo sueño bajo la luna.
Nadie volverá a amar jamás sobre la hierba
de cualquier parque de esta ciudad.
Nadie verá más bandadas de pájaros
volando libremente en el cielo azul.
Nadie se abrigará en el regazo de su amante
para juntos ver pasar el invierno.
Nadie se reflejará nunca más en los espejos
que circundan las galerías de la soledad.
Ya no aguarda nadie, absolutamente nadie
ni nadie espera ya entre los muertos.

domingo, 13 de junio de 2010

Haiku de agua y sangre

Pilates last decision - PAUL LISAK

Sí, como el agua
en manos de Pilatos,
también soy sangre.

sábado, 12 de junio de 2010

Ven y quédate

Sur la mer calmée, 2002 - FRANCINE VAN HOVE

Ven y quédate sobre mi pecho,
siente ardiendo mi corazón
conforme te adentras en el sueño.

Ven y quédate la vida entera,
encendiendo la fragua de los deseos
hasta que seamos un solo cuerpo.

viernes, 11 de junio de 2010

Es medianoche ya



Portrait of Juan Gris, 1915 - AMEDEO MODIGLIANI*

Es viernes en la medianoche
y el reloj del estudio se desespera
mientras otra hoja muere en blanco.
¿Acaso se puede pintar la muerte
de forma más absurda que en color blanco?

Son demasiadas ideas y palabras
las que yerran por mis arterias
en busca del oxígeno necesario.
Demasiados silencios los que se desnudan
sumergidos en el hielo de este gin tonic.

No sé si al otro lado de la noche
habitará alguien para encenderme,
para prender todo el magma preciso
que sea capaz de licuar la gélida escarcha
hasta convertirla en crepúsculo de agua.

Es medianoche en mi cerebro,
mis dedos sufren una extraño entumecimiento
y mi corazón ha dejado de latir hace una eternidad
en la Brasserie Lipp de Saint-Germain-des-Prés
o sobre las interminables aceras de cualquier otra calle de París.

Entre las sombras de todos los espejos olvidados de la nada
se asoman, desde Montparnasse, Sartre y Simone de Beauvoir,
al tiempo que Yves Montand sigue cantando Les feuilles mortes
para Simone Signoret en el Cementerio de Père-Lachaise
bajo la inmortal mirada de la Callas y Chopin.

Es medianoche ya, aunque podría ser de madrugada,
mi voz se oscurece entre la luces transparentes
de este fría y ancha copa de Bombay Sapphire,
mientras termino de leer El Siglo de Sartre, de Bernard-Henri Lévy,
y repito con él la última frase: “este viejo era nuestro joven”.


* Amedeo Modigliani también está enterrado en el Cementerio de Père-Lachaise.

jueves, 10 de junio de 2010

El sonido de tu nombre


Estero, 2007 - CLAUDIA GALLEGOS

He visto volar miles de palomas
rumbo al mar de los silencios,
llevando sobre las alas
un caleidoscopio de palabras.
He vuelto a ver salir el sol
entre las nubes y la luna,
aunque me asfixie el tiempo
y me ciegue la mirada.

He visto aparecer en el azul
un sinfín de vencejos
que revolotean sin cesar
entre la yema de tus dedos.
He escuchado una vez más
el sonido de tu nombre
deslizándose entre los labios
hasta disolverse en mi garganta.

miércoles, 9 de junio de 2010

Relumbra la medianoche

Kämpfende formen, 1914 - FRANZ MARC

Bajo las aguas del océano
crece un bosque de luces
y árboles azules de fuego
que echa profundas raíces
allá donde duermen los corales,
y de nuevo germinan las sombras
en las que arden todos los vientos
y relumbra la medianoche
entre las compactas cenizas
del insoluble silencio.

martes, 8 de junio de 2010

Aquel árbol de la nada


Tree lover, 2002 - ANTHONY ACKRILL


“Tú eres mejor que la nada, 
la nada que reza en el poema 
rezándose a la sombra y a la nada.”

LEOPOLDO MARÍA PANERO


Aquel árbol de la nada

del que llegaste a ser corteza,

casi sin saber que era tu savia 

la que me sostenía en pie,

que era tu eterno silencio

el que hacía mi poema plegaria.

Aquel árbol de la nada

que un día cubrió con su ramaje

la resplandeciente luz de los sueños,

cuando las sombras nacían en la noche

y bramaba dentro de nosotros el océano.

Aquel árbol enraizado en la memoria

ha vuelto hoy a florecer.