
La fragua, 1819 – FRANCISCO DE GOYA
Entre el ayer
y el ahora arde el amor,
se fragua el deseo.
La noche es siempre larga y oscura,
aunque nos aguarde un nuevo amanecer.
Cada noche nos adentramos
en lo más profundo de nuestras entrañas,
dejando el corazón desnudo a flor de piel.
Nos aventuramos a navegar en un mar de silencios,
mientras escuchamos desde el umbral del abismo
como resuena la voz incansable de la hidra
en el eco perdido de nuestra razón.