“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

domingo, 27 de diciembre de 2009

Noche de un haiku

The blind man, 1942 - ALBERT BLOCH

Siempre de noche,
detrás de los árboles
llora mi alma.

sábado, 26 de diciembre de 2009

Desapareceré entre tu sombra


El riesgoso camino hacia la nada, 2006 - CARLOS GORRIARENA

Cuando llegue la noche
sin estrellas ni luna,
y todo sea oscuridad
y despiadado silencio,
cuando el suave eco
de la vida haya cesado,
y un solo instante
sea ya la eternidad,
cuando azote con fuerza
el aguacero y el viento
sobre tu espalda desnuda,
entonces, sin ningún recelo,
sin temblarme el pulso
ni quebrárseme el nervio,
desapareceré entre la sombra.

viernes, 25 de diciembre de 2009

Haiku al alba

Prime luci dell'alba - LUCIANO VENTRONE

Despunta el alba,
en el nuevo horizonte
surge la vida.

jueves, 24 de diciembre de 2009

Entre tus manos

Thinking man, 2004 - JACOB COLLINS

Seré como la arcilla
entre tus manos,
como la lluvia
calando tu piel,
como la suave brisa
al borde de tus labios.
Seré como el fuego
en tu regazo.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Ilumina mis sombras


Autorretrato, 2007 - MARCUS KRACKOWIZER

Sólo soy libre en el silencio.

Una sola palabra,
el lenguaje entero
me hace esclavo
de mi propia voz.

Vísteme tú de palabras.
Desnúdame de silencios.
Ilumina mis sombras
en la oscuridad de la noche.

Hazme libre desde tu libertad.

martes, 22 de diciembre de 2009

Haiku para una luciérnaga

Cazando luciérnagas de noche, 1768 - SUZUKI HARUNOBU

La luciérnaga
no emite ninguna luz,
la devora.

lunes, 21 de diciembre de 2009

Dicen que no te han encontrado


Cenicitas (Little Ashes), 1927/28 – SALVADOR DALÍ

Dicen que no te han encontrado
en la fosa de Alfacar, en Granada.
Ay Federico, cómo te han dejado
sin cuernos de luna en la madrugada.

Dicen que no te han encontrado
junto a tus versos de ceniza.
Ay Federico, cuánto he respirado
la fresca hierbabuena de tu brisa.

Dicen que no te han encontrado,
cuando nunca has estado perdido.
Ay Federico, cómo te he llevado
en mi corazón desde que era un niño.

Dicen que no te han encontrado
entre nardos y azahares.
Ay Federico, cuánto te he llorado,
qué vacíen océanos y mares.

Dicen que no te han encontrado
y continúo sin poder ser feliz.
Ay Federico, cómo he deseado
que con honores pudieras ya morir.