“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

domingo, 5 de octubre de 2008

Cavidad y coraza

La puerta - ALBERTO PANCORBO 

Sé que continuaré desangrando horas,
 días, años de eternos silencios, 
derramados en la sima azul 
que gota a gota va engendrando el torrente 
de lava errante y sagrada. 
 Sigo sembrando las semillas de las frutas nupciales, 
que colman de ternura el caudal de estrellas 
de la diáfana luz del secreto de las luciérnagas.

 Soy cavidad y coraza 
y dejo escapar entre mis labios
 un sortilegio de pétalos para respirar hondo 
y agitar con fuerza al ser humano 
que duerme embelesado en mi interior.  

sábado, 4 de octubre de 2008

Tu nombre

El vestido de la noche, 1954 - MAGRITTE

Si yo pudiera
enhebrar tu nombre
en constelaciones.
Si cada letra de tu nombre
fuera una sola estrella.
Si cada sílaba
fuera un lucero preciso
flotando en la madrugada.
Si yo pudiera
acariciar tu geométrico cuerpo
y recorrer el perfil
de tu cintura delicada,
adentrándome en cada eslabón
de tu guirnalda de espumas.
Si yo pudiera
navegar en tu costado
y con un suspiro
anclar en tu ribera
de fulgurante nácar.
Si yo pudiera
aspirar el aroma
de tus flores de cuarzo
y sembrar de marfiles
las vertientes de tu alma.
Si yo pudiera
ser la savia de tus raíces
y disolverme en tu voz
mientras pronuncio tu nombre.

viernes, 3 de octubre de 2008

Tómame y recórreme


Jean Michel Basquiat, 1984 - ANDY WARHOL



Tómame en el temblor

de un último beso.
Desciende hasta la burbuja
que derrama líquenes
en el fondo del cuerpo.
Recórreme cada meandro
de mi angosta piel
y penetra en el naciente
del estuario de mi vida. 

jueves, 2 de octubre de 2008

Necesito arrojar lastre




 Self-portrait and eye pulled down, 1910 - EGON SCHIELE

Desde el puente de los años,

con el reflejo de la luz azul

del antiguo faro de la bahía,

contemplo el océano en esta noche, 

en que mi alma es un escaramujo 

de tierna escarcha.

Sobre los altos campanarios vuelan cisnes

envueltos entre frágiles cenizas,

como si de una perversa ceremonia

y de una última catarsis se tratara.



Necesito arrojar lastre.

No puedo continuar con esta fuga interna

que pesa en exceso sobre mi espalda.

Mi vida no puede ser este contraluz 

que estoy permanentemente sobreviviendo.

No quiero continuar con este hilo de cera

que siempre teje el quiebro de mi vida,

haciendo infinitas filigranas 

para regresar de nuevo al combate de mi locura.


Nunca volveré a estar en la retaguardia,

ya estoy hastiado de tanta cordura.



miércoles, 1 de octubre de 2008

En medio de la penumbra

A la penombra, 1900-1906 - RICARDO URGELL 

Está muriendo la tarde
 y vuelvo al rincón 
donde el amor y el silencio 
se tornan grises nubes 
en la penumbra del pensamiento.
Sumergido en la melancolía, 
mi cuerpo es difusa bruma,
una simple huella de sangre 
que la noche convierte en sombra. 


martes, 30 de septiembre de 2008

Sigo viviendo

Metamorphosis, 1970 / 1980 - MARIO ANTÍGONO 

Si en este amanecer
fluye la luz del sol por mis arterias
y en mi corazón
brota un manantial de luz de serena,
aunque el estío esté agonizando
y nazca el otoño dorado
con largas crines de plomo,
es sólo porque sigo viviendo.

Si esta radiante mañana
rompe en mi mirada
y anida en mis labios
el silencio y la nostalgia
como un limpio conjuro,
reposando en los estribos
del muelle del paraíso,
es sólo porque sigo viviendo.

Si en este amanecer
los granizos cubren el mar
por más que sea un estéril desierto,
y las rocas son fértiles óvulos
para engendrar la alquimia
de la plenitud y la verdad
en el soplo vital de mi existencia,
es sólo porque sigo viviendo.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Volcán herido

Volcanes II, 1984 - FELO MONZÓN

A través de mi ventana
descubro un universo
de infinitas estrellas
que destellan en la noche
como un faro sin retorno
en el viejo malecón de la bahía.

Y allá, en lo alto, sobre la cúspide
del más lejano de los planetas
se abre un volcán herido
que arroja una luz pura
e inunda de tornasol
los jameos de mi médula.

Y vibra mi mirada
en cada suspiro,
en cada abrazo,
en cada latido
y en cada rumor
de este río de magma
que me mantiene febril
en el círculo de mi desvelo.

Y se lubrica con fuego mi piel
y prende el bosque de mi razón,
donde crecen las rosas
junto a la proa de mi memoria,
y me sostengo sosegado
y desnudo en mitad de mi sueño
esperándote junto a mi ventana.