“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
viernes, 3 de octubre de 2008
jueves, 2 de octubre de 2008
Necesito arrojar lastre
Self-portrait and eye pulled down, 1910 - EGON SCHIELE
Desde el puente de los años,
con el reflejo de la luz azul
del antiguo faro de la bahía,
contemplo el océano en esta noche,
en que mi alma es un escaramujo
de tierna escarcha.
Sobre los altos campanarios vuelan cisnes
envueltos entre frágiles cenizas,
como si de una perversa ceremonia
y de una última catarsis se tratara.
Necesito arrojar lastre.
No puedo continuar con esta fuga interna
que pesa en exceso sobre mi espalda.
Mi vida no puede ser este contraluz
que estoy permanentemente sobreviviendo.
No quiero continuar con este hilo de cera
que siempre teje el quiebro de mi vida,
haciendo infinitas filigranas
para regresar de nuevo al combate de mi locura.
Nunca volveré a estar en la retaguardia,
ya estoy hastiado de tanta cordura.
miércoles, 1 de octubre de 2008
En medio de la penumbra
Está muriendo la tarde
y vuelvo al rincón
donde el amor y el silencio
se tornan grises nubes
en la penumbra del pensamiento.
Sumergido en la melancolía,
mi cuerpo es difusa bruma,
una simple huella de sangre
que la noche convierte en sombra.
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(Revisado 19/10/2020),
ESPEJOS DE LA MEMORIA
martes, 30 de septiembre de 2008
Sigo viviendo

Metamorphosis, 1970 / 1980 - MARIO ANTÍGONO
Si en este amanecer
fluye la luz del sol por mis arterias
y en mi corazón
brota un manantial de luz de serena,
aunque el estío esté agonizando
y nazca el otoño dorado
con largas crines de plomo,
es sólo porque sigo viviendo.
Si esta radiante mañana
fluye la luz del sol por mis arterias
y en mi corazón
brota un manantial de luz de serena,
aunque el estío esté agonizando
y nazca el otoño dorado
con largas crines de plomo,
es sólo porque sigo viviendo.
Si esta radiante mañana
rompe en mi mirada
y anida en mis labios
el silencio y la nostalgia
como un limpio conjuro,
reposando en los estribos
del muelle del paraíso,
es sólo porque sigo viviendo.
Si en este amanecer
los granizos cubren el mar
por más que sea un estéril desierto,
y las rocas son fértiles óvulos
para engendrar la alquimia
de la plenitud y la verdad
en el soplo vital de mi existencia,
es sólo porque sigo viviendo.
y anida en mis labios
el silencio y la nostalgia
como un limpio conjuro,
reposando en los estribos
del muelle del paraíso,
es sólo porque sigo viviendo.
Si en este amanecer
los granizos cubren el mar
por más que sea un estéril desierto,
y las rocas son fértiles óvulos
para engendrar la alquimia
de la plenitud y la verdad
en el soplo vital de mi existencia,
es sólo porque sigo viviendo.
lunes, 29 de septiembre de 2008
Volcán herido

A través de mi ventana
descubro un universo
de infinitas estrellas
que destellan en la noche
como un faro sin retorno
en el viejo malecón de la bahía.
Y allá, en lo alto, sobre la cúspide
del más lejano de los planetas
se abre un volcán herido
que arroja una luz pura
e inunda de tornasol
los jameos de mi médula.
Y vibra mi mirada
en cada suspiro,
en cada abrazo,
en cada latido
y en cada rumor
de este río de magma
que me mantiene febril
en el círculo de mi desvelo.
Y se lubrica con fuego mi piel
y prende el bosque de mi razón,
donde crecen las rosas
junto a la proa de mi memoria,
y me sostengo sosegado
y desnudo en mitad de mi sueño
esperándote junto a mi ventana.
domingo, 28 de septiembre de 2008
Si te arranqué el tiempo

Si te arranqué el tiempo
fue sólo para que no envejeciera
mientras tu estabas dormida
en tu nube de cristal.
Si desgajé el tiempo
del corazón del tiempo
fue sólo para quebrar esta rutina
que hace aguas en mi interior.
Si extirpé las horas
que fluían por mis arterias
hasta las yemas de mis dedos
fue sólo por tu ausencia.
Si me despojé de esta monotonía,
que sólo me cansa y revienta
y hace añicos mi cerebro,
fue sólo por encontrarte en la eternidad.
Hoy te lo vuelvo a entregar
desnudo en una gota de rocío
y en las primeras hojas doradas
de este otoño que siempre regresa.
sábado, 27 de septiembre de 2008
En las ascuas del océano

... y yo,
tan frágil,
fui tronco,
fui cielo.
MÍA
Hoy he sentido el peso del océano
recorriendo mi cuerpo,
con las luces y las sombras,
con el silencio florecido
en cada una de las estrellas
y en las tiernas espinas
de las rosas de abril.
Hoy ha renacido la mariposa
que ya fue crisálida
y planea en la fresca brisa
de la lánguida mañana,
con un sudario de espumas,
creciendo en la neblina
del viento del sur.
Hoy arden las olas
y en las llamas de cristal
se queman los verbos,
los adjetivos y los adverbios,
los nombres y los pronombres,
y en las ascuas del inmenso océano,
sobre una columna de humo,
sólo estás tú.
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