“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

sábado, 2 de agosto de 2008

Visiones de la eternidad

Visiones de la Eternidad, 1936/1937 – DALÍ

La eternidad es voraz.
Nos engulle sin tregua,
sin tiempo ni derrotas.
Es caminar en la soledad
sin que el tedio y la melancolía 
hagan surcos en los sueños
ni huella en la memoria.
Es aspirar el perfume de las estrellas 
en una noche de plenilunio
hablando contigo en el sur del mundo.

viernes, 1 de agosto de 2008

Tálamo vacío

La cama, 1983 - EDUARDO ÚRCULO

Miro la cama vacía,
donde se arropa el miedo
en las noches de tormenta,
el lecho que guarda tu sombra
bajo las sábanas.

Este tálamo vacío,
sin sexo y sin amor,
el mismo que me engulle
y me hace despertar al amanecer
con el miedo grabado en la cara.

Desde este lecho vacío,
bajo mi desnudo insomnio
y tu eterna sombra
brotan flores y arboledas
que aún no han visto la luz.

jueves, 31 de julio de 2008

En la distancia

El escultor, 1936 - SPILIMBERGO
-

"Tengo un período de aterradora claridad
en esos momentos en que la naturaleza es tan bella.
Ya no estoy seguro de mí mismo,
y los cuadros aparecen como en un sueño"
-

VINCENT VAN GOGH

Anda,
píntame un cuadro
mientras te miro
en la distancia.

Toma en tu paleta
rojo pasión,
azul cian,
negro,
blanco,
gris plata,
amarillo maíz,
rojo escarlata,
un poco de tierra,
marfil nacarado,
azul cielo,
verde esmeralda.

Toma la espátula,
como un arco iris
rebosante de colores,
y húndela en el lienzo
blanco e inmaculado
para parir estrellas,
aunque sean fugaces,
de felicidad,
de silencios
y de palabras,
para parir estrellas
en el cuerpo
y en el alma.

Anda,
píntame un cuadro
mientras yo cincelo

tu cuerpo
en la distancia.

miércoles, 30 de julio de 2008

Al alba silbará una bala

Evening, 1824 - CASPAR DAVID FRIEDRICH

Después de haberte mirado desde la distancia,
después de paladear tu sabor a sal y a agua pura,
de acariciar tu piel desnuda y besarte con ternura,
después de respirarte y empaparme en tu humedad,
de coserte en mi alma con hilos de luna,
después de encender mi fuego en tu vientre
y de volar entre las ruinas de mi sangre,
después de brotar en mis ojos estigmas de pasión
y de que el fragor sea un recuerdo sosegado,
después de que tu rostro se haya deshecho
como las horas en un reloj de arena
y de que el sexo sólo sea un resplandor
en las largas noches de tormenta,
después de que muera esta tarde soleada
como un reguero de roja pólvora,
después, cuando llegue la noche y yo regrese,
mi cuerpo temblará ceñido a tu memoria
y al alba silbará una bala
en mi corazón y en mi cerebro.

martes, 29 de julio de 2008

Carta para mi desahogo

Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, 1991 - RICARDO CARPANI
-
“Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado”.
-
BERTOLT BRECHT
-
-Quisiera que este poema
fuera como una carta,
como una de esas tantas
que nunca se envían
y que, precisamente, por eso
son las más íntimas.

Con esto sólo quiero
encontrar mi desahogo,
no sé por qué siempre
he tenido que buscar
mucho más allá
de lo que me daban,
nunca he quedado satisfecho
con lo que se me presentaba,
quizás haya querido saber
hasta donde puedo llegar,
hasta donde dejar volar
mis ideas y mis sentimientos.

Pero, en realidad, creo
que con el paso del tiempo
esta situación me ha llevado
a un caos extraordinario y singular,
al caos del que cree que nada sabe,
al caos del que no es nada en sí mismo
porque sabe que algún día no será nada.

Seguramente, todo ello esté motivado
por la gran incertidumbre
que, desde siempre,
envuelve al ser humano
y que no es otra que el mañana,
ese mañana en el que me encontraré,
cara a cara, con mi negación,
con mi propia muerte,
con mi propia inexistencia.

Y cuando llegue esa destrucción,
todo este tiempo ya pasado
habrá servido únicamente
para ser una tuerca más
en la vida humana.

Dónde quedará después el hombre,
sus vivencias y recuerdos,
sus pensamientos y nostalgias,
sus ilusiones y desesperanzas,
sus éxitos y fracasos,
su amor y desamor,
dónde quedará su nada.

Y aquí es donde nace mi angustia,
una angustia que me asfixia,
que me desvanece a cada instante,
y que incansablemente me atenaza.

Esta angustia, vital si se quiere,
me precipita en el caos,
aunque viva en un cosmos imaginado,
y en la noche me aisla del mundo,
me sumerge en la negación del ser
y en la soledad interior,
y me empuja a la náusea,

Cuando estoy solo conmigo mismo,
y observo en la distancia las frustraciones,
la indiferencia y la deshumanización
que ha creado el ser humano,
mi corazón y mi alma
revientan de impotencia y rabia
y me cuestiono en silencio
qué soy en realidad,
qué busco, qué hago,
hacia dónde vamos.

En este mundo que se resquebraja
bajo nuestros propios pies
y que desmorona nuestra existencia
nos encontramos solos y vacíos,
aunque creamos ser dioses
y tengamos la vanidad de negarlo.

lunes, 28 de julio de 2008

Sueño lleno de matemáticas

Programma EG-1-2, 1967 - VICTOR VASARELY


Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
en un inmenso jardín
de tangentes y secantes,
de senos y cosenos,
sobre una hipotenusa
siempre imaginada,
sobre un teorema
y un axioma,
mirando al universo
de números complejos,
de integrales y derivadas.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
sobre el número pi
y mirando al infinito,
colmado de fracciones
y de definiciones
de lógica y de álgebra,
en una avenida
llena de polinomios
y de parábolas,
siempre con dos incógnitas
en una ecuación bicuadrada.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
y la luna era una circunferencia
con un compás trazada,
y el horizonte del mar
sólo una línea recta
a cartabón y escuadra,
y mi monótona vida
siempre era una espiral
o una línea ondulada,
aunque a veces sólo sea
una línea quebrada.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
y que nuestro amor
era una 
matemática perfecta,
donde tan importante es
la geometría del cuerpo
como los logaritmos del alma.

domingo, 27 de julio de 2008

Senderos de la ausencia

Aufbruch, 2004 - DIANA KRASSELT

El relieve de esta tierra,
que me abraza en un anillo
hecho con cada gota de sangre,
es sólo una estela desnuda de aves.
Es un roque quebrado, 
un peñasco malherido
que me nace entre los dedos.

Entre las cenizas de la sangre,
en las entrañas de la hierba 
donde duermen los silencios
y reposan las palabras,
se arrulla el salitre del océano
con un crepúsculo de rocío,
que fluye presuroso por el cauce
donde florecen las violetas 
y las rosas de terciopelo.

En mi vientre, calado de secretos,
brillan los senderos de la ausencia
que tras el soplo de los alisios
me hacen retorcer y doblegar
como un bosque de sabinas al viento.