“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

miércoles, 4 de junio de 2008

Dos heridas

Le basier, 1922 - ROBERT DELAUNAY

Tengo dos heridas en mi alma,
una sangra siempre,
la otra nunca muere.

martes, 3 de junio de 2008

La Nada

Nada, 2004 - NOCHESTRELLADA

Gracias a Nochestrellada,
por ser esta noche mi estrella
a cambio de nada.


Junto a ti
parecía todo tan difuso
en aquel atardecer
de cualquier día
de primavera.

Tu silencio
penetraba en mi cuerpo
y me excitaba
en mi metamorfosis,
pero yo necesitaba
aquella plomiza tarde
sólo un refugio
en la palabra.

La brisa hostigaba,
la placidez de las tardes
en las colinas de la nada,
con lías de preguntas
que estrangulaban mi garganta
como fonemas asesinos.

Y tú,
árbol famélico,
senil y desnudo,
prorrogabas mi soledad,
en medio de aquellas estériles
palabras malheridas
que no querías entender.

lunes, 2 de junio de 2008

Identidad quebrada

Jeune homme nu assis sur le bord de la mer, 1855 - HIPPOLYTE FLANDRIN

recuerdos del pasado


sombras 

de un lejano estío

rostro enjuagado
por lágrimas de lluvia


ingenuas realidades
veladas por el frío
acero de la muerte


silueta del ayer


identidad quebrada

domingo, 1 de junio de 2008

Silencio 1978

Figura tumbada en el espejo, 1971 - FRANCIS BACON
-
Silencio.
Hablo conmigo mismo.
Sin voz,
Silencio.

Me acechan
desde la sombra.
Permanecen inmutables.
Sin voz.
Silencio.

Silencio.
Sueño en silencio,
en medio de gritos
de silencios.

Silencio.
No se mueven.
Sueño en silencio.
Respiran en silencio.

Silencio,
Suena el violín.
El caballero andante
blande su espada
en silencio.

Silencio.
Vuelven las pisadas.
Se aman en los rincones.
Las figuras se descalzan.
Silencio.

Ay aquella,
su rostro lleno de lágrimas.

La tarde asesinó a su amor
en un espejo con cinco dagas.

Ay aquella, de luto,
ennegrecida hasta el alma.

Silencio.
Vuelven las pisadas.
Pronto llegará el alba.
Se aman detrás de las puertas,
sobre los sillones se aman.

Silencio.
Los caballos cabalgan.
El caballero andante, 

a la grupa, enloqueció 
junto a su amada.

Silencio.
No quiero amar
si ellas se desaman.
Silencio.
Sólo quiero llorar

al alba.

Silencio.
La noche está ya,
para siempre,
silenciada.

Ay, qué dolor.

Solo por los corredores,
el caballero andante
se desangra.

Ay, qué dolor.

Su amada, muerta 

con una gran bata
de cola blanca.

Silencio.
No quiero amar
si ellas se desaman.
Silencio.
Sólo quiero soñar
al alba.

sábado, 31 de mayo de 2008

Surcos de mi alma

The Friends, 1968 - CAREL WEIGHT

Quisiera llorar
y regar la tierra
con mis lágrimas
para que germinaran
flores de soledad.

¡No,
que no brote la soledad!
¡Tengo tantas palabras
anudadas en mi garganta!

Quisiera llorar
y anegar la mar
con mis lágrimas
para que brotaran
arco iris en mi mirada.

¡No,
que no brote la soledad!
¡Tengo tantas palabras
anudadas en mi garganta!

Quisiera llorar
y empapar las semillas
de un nuevo día
en los surcos
de mi alma.

¡No,
que no brote la soledad!
¡Tengo tantas palabras
anudadas en mi garganta!

Quisiera llorar
y calar hasta los tuétanos
a mis mustios versos
para que floreciera
un jardín de estrellas.

¡No,
que no brote la soledad!
¡Tengo tantas palabras
anudadas en mi garganta!

¡Tantas, que necesito contarlas!

viernes, 30 de mayo de 2008

Redes y nasas

Pescadores valencianos, 1895 - JOAQUÍN SOROLLA

El mar está sereno.

Sobre la arena
se amontonan un sinfín
de redes y nasas.

Los marineros preparan
sus descosidas barcas.

Ya salen.

Es noche de calma,
y se escucha el aleteo
de las gaviotas,
lamiendo las espumas
de las olas
junto a las barcas.

Ya se alejan.

Aún se oyen
sus roncas voces
en la distancia.

Ya están mar adentro,
se disponen
a tirar sus vidas,
más tarde
las sacan.

Apenas queda luz,
el gran faro nocturno
se apaga.

Retornan a tierra,
un intenso olor
a pescado
impregna la playa.

De nuevo,
sus palabras
salinas y agrias,
despiertan un amanecer.

También las piedras
despiertan.

jueves, 29 de mayo de 2008

Sangre enamorada

Goat's horn with red, 1945 - GEORGIA O'KEEFFE

Cuando te miro
y encuentro tus ojos
dentro de los míos,
siento una espiral
de enorme vértigo
subir desde mis pies
hasta mis labios.
Mi tez se torna roja
y mi seca garganta,
en brusca erupción,
segrega tanta saliva
que me impide la respiración.
Mis venas son barrancos
de sangre enamorada
corriendo hacia el mar.

Sólo soy un sueño
dentro de tu sueño eterno,
que contempla la aurora
de un próximo día.
Tal vez, ahora mismo,
sólo sea un sueño,
o sólo sueñe con serlo.