Sin Título, 1982 - MARIBEL NAZCO
como rumor de mar
en una caracola
como eterno latido
de un torrente
como dulce manantial
sobre tus labios
siempre
con el húmedo deseo
de acariciar tu cuerpo
cuando amanece
“Yo dormía, pero mi corazón velaba.”
Cantares 5:2
No se han abierto nuevos caminos de luz
en esta efímera corriente de sangre.
Hace demasiados años que perdí el sueño
desde que tu cuerpo quedó roto en aquel viejo andén,
dejando para siempre huérfano este corazón malherido.
Nunca he vuelto a ver despuntar el alba
entre las sombras que se apilan en la mirada.