“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

miércoles, 9 de abril de 2014

Siempre hay un silencio

















La noche del silencio, 2010 - CARLOS MATALLANA

Siempre hay un silencio
que desgarra las horas de la noche.
Es el mismo silencio
que revienta el alba entre los labios.
Siempre hay un silencio
que nos precipita a la última palabra.
Es el mismo y único silencio
que nos cala el cuerpo hasta desangrarnos.

jueves, 13 de marzo de 2014

Para armar el poema


Poema, 1968 – JOAN MIRÓ

Hay luces que destellan en la noche
como los antiguos faros de la isla.
Encienden todas las sombras,
aunque en nuestros corazones
continúe cayendo el aguacero
que va arrastrando el lenguaje
hasta lo más profundo del silencio.
Son las palabras las que navegan
por debajo de la piel
sorteando los muros de la noche,
que se hacen contrafuertes de la memoria,
y vuelven a aflorar una y otra vez
entre los diques de la ausencia
para armar el poema.

viernes, 31 de enero de 2014

Y yo no sé si aún sigo necesitándote


Habitación de hotel, 2006 - UBAY MURILLO

Escucho la voz de Wainwright
cantando Chelsea Hotel,
aquella magistral canción de Cohen.
Mis ojos vuelan en el tiempo,
pienso en aquel sueño
que pudo emerger una noche
y la lluvia logró deshacer
para la eternidad.
No hay nada peor
que ver como se frustra un sueño
antes de comenzar a soñar.
I need you, I don't need you,
I need you, I don't need you,
se deshoja lentamente 
la canción en mis oídos,
y yo no sé si aún sigo necesitándote.

lunes, 20 de enero de 2014

Siempre serás el verso inacabado


Recuerdo de un sueño - ALFREDO ARAUJO SANTOYO


Siempre serás el verso inacabado,
ese verso que sin cesar
me arde en las entrañas,
la lágrima solitaria
que me cae sobre la piel del alma
en las noches de vigilia,
cuando el sueño se hace ausencia
y profunda soledad.

Siempre serás el sueño
que aún no he logrado soñar.




viernes, 3 de enero de 2014

Las notas de este adagio


Lovers, 1982 - HARRY HOLLAND

Es necesario fundirnos
uno en el otro
al llegar el ocaso,
recorrernos palmo a palmo
cada pliegue de la piel,
antes de que agonice la luna
entre las notas de este adagio.
Es necesario, más que nunca,
amarnos hasta el amanecer,
compartir este silencio
en cada latido de la sien
y crear un solo cuerpo
para el resto de nuestras vidas.