A todas las personas que alguna vez han pasado por aquí, aunque sea en silencio y sin dejar comentarios, quiero agradecerles con este haiku sencillo el mejor regalo que me han hecho: su tiempo y su lectura.
Entre ángeles y demonios va pasando el tiempo de esta vida en espera de ese silencio póstumo, que será eterna rueca que hile la memoria y el olvido en cada latido del tiempo. Los días se suceden llenos de plomo y los gorriones han dejado de enhebrar fragmentos de aire al llegar el alba. Todo es demasiado gris y ceniciento a orillas de este limbo en el que se va esfumando la vida. El lenguaje es una espiral de vértigo donde cada palabra y cada verso son sólo peldaños rotos del abismo. Me reclama la voz del silencio desde el profundo hielo de las estrellas. Otra vez me vuelvo a sentir solo.