“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

martes, 4 de mayo de 2010

La semilla de tu nombre

El Vergel, 2006 - SEMA CASTRO

El viento azota mis oídos,
rompiendo este silencio inmutable
que late y reposa en mi interior,
como una fusta hostil
en el lomo de un caballo,
como quiebra el rayo
la piel de la madrugada
cuando se alza el sol
sobre la línea del horizonte.
Escucho el trino de los pájaros
en esta tarde que comienza
a desmayarse entre mis brazos,
mientras las tiernas hojas
de los árboles dan sombra
a los cristales de la ventana,
y acuden a mi memoria
nuevas imágenes y rumores
que jamás nacieron antes en mi razón.
Sé que el aire del océano
arrastrará con fiel sigilo
la semilla de tu nombre
hasta inhumarla entera
en el vientre fértil de la tierra,
sé que germinará tu cuerpo
entre un torrente de azahares
en tallo de jazmín reverdecido
junto al brocal de mis labios.

lunes, 3 de mayo de 2010

En mi tierra no hay trenes

Rain, Steam and Speed - The Great Western Railway, 1844 - J. M. W. TURNER

En mi tierra no hay trenes
que serpenteen los caminos
y vayan dejando en el aire
una estela de recuerdos
enredados en el revoloteo
de una bandada de pájaros
que surquen los cuatro vientos.
En mi tierra no hay trenes
que transporten el presente
hasta los confines del espacio
donde crecen las amapolas
en los amarillos campos de trigo
mientras nosotros sentado
abrimos la puerta del futuro.
En mi tierra no hay trenes
que acarreen el agua
por las acequias de la sangre,
ni la tierra indeleble
por los atajos de la piel,
ni el fuego alado
por los surcos de los labios.
En mi tierra no hay trenes
que queden en vía muerta
y dejen pasar la vida
como quien mira detrás
de grandes ventanales
y espera a que germinen
los deseados girasoles.
En mi tierra no hay trenes
que circunden la costa al amanecer
y se empapen con la maresía*
del impetuoso Atlántico
cuando yo atravieso en la noche
los malpaíses* en busca de los surtidores
de lava que nacen en el horizonte.
*Maresía: En Canarias, aire cargado de humedad del mar en las zonas cercanas a la costa. *Malpaís: Terreno formado por el enfriamiento de lavas viscosas y de aspecto muy rugoso.

domingo, 2 de mayo de 2010

La fragua de un haiku

La fragua, 1819 – FRANCISCO DE GOYA

Entre el ayer
y el ahora arde el amor,
se fragua el deseo.

sábado, 1 de mayo de 2010

A tu lado

A Kind Of Equilibrium, 2004 - DAVID COBLEY 


Sin ti me siento dura roca,
sólo dúctil arcilla
cuando estoy entre tus manos.

En ti soy viento y agua,
llama al rojo vivo
cuando bebo de tus labios.

Sin ti me siento un sueño,
sólo eterna vigilia
cuando estoy a tu lado.

viernes, 30 de abril de 2010

Sentirme un hombre más


El sueño, 1966 - SALVADOR DALÍ

Necesito despertarme en la noche
y sentirme un hombre más
entre los millones de hombres,
que en este preciso instante
transitan por cualquier avenida
de una de las tantas ciudades del mundo.

Deseo recorrer las aceras
de las bulliciosas calles
en las que se sucede la vida,
sin más sobresaltos
que el claxon de los automóviles
o los fríos neones de escaparates.

Sólo quiero abrir las puertas
de todas las casas de la ciudad
para encontrar tus ojos y tus labios,
y asirme a ti sin más pretensión
que disfrutar de la luz de tu mirada.



jueves, 29 de abril de 2010

Herida abierta


L’Homme blessé, 1844/54 - GUSTAVE COURBET

No es profunda la herida,
pero sí es llaga que supura
y sangra sin cesar desde la raíz,
desde la fragua viva del verso
forjado con luz de luna
entre estigmas de silencios,
mientras se despedaza la noche
y los sueños hierven en mis ojos
hasta evaporarse dentro del pecho.

Es una herida abierta,
que deja escaras en la piel
y que se perpetúa con vigor
en los márgenes de la memoria,
allí donde la soledad se desnuda,
donde se encuentra más sola
atrincherada entre palabras y versos,
que al escribirlos terminan desgarrándome
por callar este grito con un silencio.

miércoles, 28 de abril de 2010

La voz de la hidra


Voice I, 1963 - GEORGE TOOKER

La noche es siempre larga y oscura,

aunque nos aguarde un nuevo amanecer.

Cada noche nos adentramos

en lo más profundo de nuestras entrañas,

dejando el corazón desnudo a flor de piel.

Nos aventuramos a navegar en un mar de silencios,

mientras escuchamos desde el umbral del abismo

como resuena la voz incansable de la hidra

en el eco perdido de nuestra razón.