“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

viernes, 17 de octubre de 2008

El Ángel Exterminador

El ángel de la muerte, 1947 - LOUIS CATTIAUX



“Estuve muerto, pero ya estoy vivo
por los siglos de los siglos;
y tengo las llaves de la muerte y del abismo”

APOCALIPSIS 1,18


Vuelve el ángel exterminador
con su descarnada espada de fuego,
derramando la inclemente justicia
y rebosante de sed y hambre.
Llega flotando en el recodo de un bostezo,
con olor a flores de muerto
y abandonando el letargo del paraíso.
Una legión de bestias negras se agolpan
sobre la razón de etéreo y falso profeta,
que va dejando viudas las ilusiones de futuro.
Por los siglos de los siglos
vivió condenado en la diáspora,
refugiándose en el elixir de la jungla
en las colmenas infernales.
Hoy regresa con nuevos bríos,
henchido de maduros racimos
de silencio, sangre y muerte
para dar término inexorablemente
al último y definitivo combate.

jueves, 16 de octubre de 2008

Arde una estrella


La nuit étoilée, 1888 - VINCENT VAN GOGH

Contemplo la noche
y ciertamente esta noche
no está estrellada.
Un manto de nubes negras
cubre el firmamento
y de vez en cuando
cae un chaparrón
cuajado de nostalgia.

Ciertamente, esta noche
no está estrellada
ni titilan azules
los astros a lo lejos.
Todo es oscuro en el horizonte
y mi corazón llora y calla.

Sí, la noche no está estrellada,
pero detrás de ese manto negro,
allá en lo alto, están las estrellas
más azules, más brillantes,
más radiantes que nunca,
aunque hoy mis ojos
no puedan ni quieran verlas.

Sí, ciertamente, la noche
no está estrellada,
pero siempre en mi memoria
arde una sola estrella.
Sí, aunque no pueda verla,
con una sola me basta.

miércoles, 15 de octubre de 2008

Tu verso y mi verso

Una apariencia corpórea, 1969 - LUCIO MUÑOZ

Tu verso rompe en mi noche,
como muere el eco del océano
en los acantilados de la memoria.
Emergen sílabas y palabras
que se han ido nutriendo
en el silencio del alma.
Mi verso rompe en tu noche
y no requiero nada más
que una simple palabra,
para cicatrizar los silencios
en este líquido amniótico,
que tú y yo llamamos poesía.

martes, 14 de octubre de 2008

Suspiro

Suspiro en claroscuro, 2000 - ISRAEL ZZEPDA 

Nos amaremos sin esperas ni miedos, 
sin viejos códigos ni sentencias, 
sin tiempo ni fronteras, 
solo latiendo instante a instante 
en cada poro de nuestro cuerpo.
Volveremos a la realidad en un suspiro, 
helados de amor y de soledad encendidos, 
y recordaremos nuestras voces,
nuestro aliento, nuestro olor, 
nuestro silencio, nuestro deseo 
recorriéndonos cada palmo de la piel
y florecerá en tu sonrisa
el sueño de mi mirada.

lunes, 13 de octubre de 2008

Vanagloria

Vanagloria, 2004 - JOSÉ VIERA

No existe el pasado

porque ya no lo poseemos.
No existe el olvido

porque lo tenemos olvidado.
No existe la ausencia 

porque no la hemos encontrado.
No existe la muerte 

porque aún no ha llegado.
Quizás nosotros tampoco existamos,
pero se nos agolpa tanto dolor,
tantos temores y dudas,
que nos desmoronamos en medio de la eternidad
y sólo entonces, queriendo ser dioses,
nos damos cuenta

en nuestra propia vanagloria
de que sólo somos humanos.

domingo, 12 de octubre de 2008

Las huellas de tu alma

Woman's back, 2004 - MAYA KULENOVIC

Abandonar el olvido.
No diluirme jamás en él,
y germinar en un leve soplo
de tenue luz en tu memoria.

Romper los eslabones
que me encadenan a mis sombras
y regresar a tu realidad,
aunque esté disfrazada de sueños.

Ser una sola y única partícula
de aire transparente y limpio
y planear como una llamarada de fuego,
que devaste implacable la maleza.

Calmar mi sed
en el vientre del océano
para saciarme de tu sal
y de tus radiantes estrellas.

Remontar el vuelo en una ola
y arribar lentamente a tu playa,
para fundirme en las arenas negras
donde brotan las huellas de tu alma.

sábado, 11 de octubre de 2008

Rodar mi alma

Sisyphus, 1920 - FRANZ VON STUCK

Subo hasta el cielo al amanecer

para descender de nuevo al averno

en la noche de la eternidad.

Mi sino no es otro que rodar, igual que Sísifo,

el alma hasta lo más alto de la cumbre escarpada.

Estoy condenado al silencio

y a vagar ciego durante cada jornada

en las sombras de mis propias palabras.

Solo cuando escribo un verso

puedo contemplar la belleza de la vida

y por un instante, en la más absoluta soledad,

vuelvo a ser plenamente feliz.

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