“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

jueves, 20 de agosto de 2009

Haiku fugaz


El tiempo atravesado, 1939 – RENÉ MAGRITTE

La vida pasa
debajo de mis pies
sin darme cuenta.

miércoles, 19 de agosto de 2009

Suspiro de un haiku

Viento, 1957 - JANE MILLARES SALL

en un suspiro
se encuentran encerrados
los cuatro vientos

martes, 18 de agosto de 2009

La eternidad de un haiku


Joven y caracola, 2006 - SOLEDAD FERNÁNDEZ

Eco del mar
en una caracola,
la eternidad

lunes, 17 de agosto de 2009

Muero entre palabras y silencios

The private wave, 1986 - JACEK YERKA
-
Como la ola rompe contra las rocas 
y en el acantilado de la vida
hace añicos el silencio,

como la ola que llega a la orilla
y se entierra en la arena
con la fuerza del océano,

como la ola de la mar 
eternamente en calma
va muriendo a la deriva,

como la ola rota
que siempre vuelve al océano,
muero entre palabras y silencios

domingo, 16 de agosto de 2009

Haiku en la hierba


Prados y hierbas, 2003 - MANUEL VELASCO

es verde la hierba
aunque la luz del sol
la haya quemado

sábado, 15 de agosto de 2009

Se desmorona la tarde

Sämann bei untergehender Sonne, 1888 - VINCENT VAN GOGH
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Se desmorona la tarde
y un lirio se deshoja sobre tus labios
como si el fuego de mi universo
se estuviera apagando.
-
Tu rostro crece en la distancia
como se agranda una gota
en medio de las olas
de este inmenso océano.
-
Sólo la luz de las estrellas infinitas
irisando de plata el horizonte de mi mirada
hace posible que levante de nuevo el vuelo
desde las cenizas de este cuerpo en ruinas.

viernes, 14 de agosto de 2009

Soneto leve


El poeta, 1912 – PABLO PICASSO


Si te digo que tu mirada pura
hace que en cada jornada me eleve
a pesar de que yo, como la nieve,
me sienta solo y frío en noche oscura,

si pronuncio palabras sin cordura
y yo te escribo este soneto leve,
para jadear lo que el sueño mueve
y me inunda de pasión y ternura,

y aunque la impávida luz de la luna
me haga sentir tu eterno prisionero,
percibo mi soledad menos bruna

si me refugio del recio aguacero
sobre tu vientre, que es ya mi fortuna,
y de todas mis dudas me libero.