“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

jueves, 31 de julio de 2008

En la distancia

El escultor, 1936 - SPILIMBERGO
-

"Tengo un período de aterradora claridad
en esos momentos en que la naturaleza es tan bella.
Ya no estoy seguro de mí mismo,
y los cuadros aparecen como en un sueño"
-

VINCENT VAN GOGH

Anda,
píntame un cuadro
mientras te miro
en la distancia.

Toma en tu paleta
rojo pasión,
azul cian,
negro,
blanco,
gris plata,
amarillo maíz,
rojo escarlata,
un poco de tierra,
marfil nacarado,
azul cielo,
verde esmeralda.

Toma la espátula,
como un arco iris
rebosante de colores,
y húndela en el lienzo
blanco e inmaculado
para parir estrellas,
aunque sean fugaces,
de felicidad,
de silencios
y de palabras,
para parir estrellas
en el cuerpo
y en el alma.

Anda,
píntame un cuadro
mientras yo te cincelo

tu cuerpo
en la distancia.

miércoles, 30 de julio de 2008

Al alba silbará una bala

Evening, 1824 - CASPAR DAVID FRIEDRICH

Después de haberte mirado
desde la distancia,
después de paladear
tu sabor a sal
y a agua pura,
después de acariciar
tu piel desnuda,
después de besarte
con ternura,
después de respirarte
y empaparme en tu humedad,
después de coserte
en mi alma
con hilos de luna,
después de encender
mi fuego en tu vientre,
después de volar
entre las ruinas
de mi sangre,
después de brotar
en mis ojos
estigmas de pasión,
después de que el fragor
de las cruentas batallas
sea un sosegado recuerdo,
después de que tu rostro
se haya deshecho
como las horas
en un reloj de arena,
después de que el sexo
sólo sea un resplandor
en las largas noches
de tormenta,
después de que muera
esta soleada tarde
como un reguero
de roja pólvora,
después, cuando llegue
la densa noche
y yo regrese,
mi cuerpo temblará
ceñido a tu memoria.
Y al alba silbará una bala
en mi corazón
y en mi cerebro.

martes, 29 de julio de 2008

Carta para mi desahogo

Quiénes somos, de dónde venimos y adónde vamos, 1991 - RICARDO CARPANI
-
“Vosotros, que surgiréis del marasmo
en el que nosotros nos hemos hundido,
cuando habléis de nuestras debilidades,
pensad también en los tiempos sombríos
de los que os habéis escapado”.
-
BERTOLT BRECHT
-
-Quisiera que este poema
fuera como una carta,
como una de esas tantas
que nunca se envían
y que, precisamente, por eso
son las más íntimas.

Con esto sólo quiero
encontrar mi desahogo,
no sé por qué siempre
he tenido que buscar
mucho más allá
de lo que me daban,
nunca he quedado satisfecho
con lo que se me presentaba,
quizás haya querido saber
hasta donde puedo llegar,
hasta donde dejar volar
mis ideas y mis sentimientos.

Pero, en realidad, creo
que con el paso del tiempo
esta situación me ha llevado
a un caos extraordinario y singular,
al caos del que cree que nada sabe,
al caos del que no es nada en sí mismo
porque sabe que algún día no será nada.

Seguramente, todo ello esté motivado
por la gran incertidumbre
que, desde siempre,
envuelve al ser humano
y que no es otra que el mañana,
ese mañana en el que me encontraré,
cara a cara, con mi negación,
con mi propia muerte,
con mi propia inexistencia.

Y cuando llegue esa destrucción,
todo este tiempo ya pasado
habrá servido únicamente
para ser una tuerca más
en la vida humana.

Dónde quedará después el hombre,
sus vivencias y recuerdos,
sus pensamientos y nostalgias,
sus ilusiones y desesperanzas,
sus éxitos y fracasos,
su amor y desamor,
dónde quedará su nada.

Y aquí es donde nace mi angustia,
una angustia que me asfixia,
que me desvanece a cada instante,
y que incansablemente me atenaza.

Esta angustia, vital si se quiere,
me precipita en el caos,
aunque viva en un cosmos imaginado,
y en la noche me aisla del mundo,
me sumerge en la negación del ser
y en la soledad interior,
y me empuja a la náusea,

Cuando estoy solo conmigo mismo,
y observo en la distancia las frustraciones,
la indiferencia y la deshumanización
que ha creado el ser humano,
mi corazón y mi alma
revientan de impotencia y rabia
y me cuestiono en silencio
qué soy en realidad,
qué busco, qué hago,
hacia dónde vamos.

En este mundo que se resquebraja
bajo nuestros propios pies
y que desmorona nuestra existencia
nos encontramos solos y vacíos,
aunque creamos ser dioses
y tengamos la vanidad de negarlo.

lunes, 28 de julio de 2008

Sueño lleno de matemáticas

Programma EG-1-2, 1967 - VICTOR VASARELY


Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
en un inmenso jardín
de tangentes y secantes,
de senos y cosenos,
sobre una hipotenusa
siempre imaginada,
sobre un teorema
y un axioma,
mirando al universo
de números complejos,
de integrales y derivadas.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
sobre el número pi
y mirando al infinito,
colmado de fracciones
y de definiciones
de lógica y de álgebra,
en una avenida
llena de polinomios
y de parábolas,
siempre con dos incógnitas
en una ecuación bicuadrada.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
y la luna era una circunferencia
con un compás trazada,
y el horizonte del mar
sólo una línea recta
a cartabón y escuadra,
y mi monótona vida
siempre era una espiral
o una línea ondulada,
aunque a veces sólo sea
una línea quebrada.

Anoche soñé
que hacíamos el amor
en una raíz cuadrada,
y que nuestro amor
era una 
matemática perfecta,
donde tan importante es
la geometría del cuerpo
como los logaritmos del alma.

domingo, 27 de julio de 2008

Senderos de la ausencia

Aufbruch, 2004 - DIANA KRASSELT


El relieve de esta tierra,

que me abraza en un anillo
hecho con cada gota de sangre,
es sólo una estela desnuda de aves.
Es un roque quebrado, 
un peñasco malherido
que me nace entre los dedos.

Entre las cenizas de la sangre,
en las entrañas de la hierba 
donde duermen los silencios
y reposan las palabras,
se arrulla el salitre del océano
con un crepúsculo de rocío,
que fluye presuroso por el cauce
donde florecen las violetas 
y las rosas de terciopelo.

En mi vientre, calado de secretos,
brillan los senderos de la ausencia
que tras el soplo de los alisios
me hacen retorcer y doblegar
como un bosque de sabinas al viento.

sábado, 26 de julio de 2008

Llega la ausencia

Solitudine, 1925/1926 - MARIO SIRONI

Todo pasa
y todo queda.

Pasa el amor,
queda la soledad.
Pasa la vida
y queda el recuerdo.

Pasa el destino,
queda el ahora.
Pasa el verano
y queda el invierno.

Pasa la muerte,
llega la ausencia.
Pasa el viento
y queda el silencio.

viernes, 25 de julio de 2008

Al amanecer

El suspiro de la noche, 2005 - JOSÉ VIERA

Al amanecer,
cuando el heno
es tan solo un recuerdo
de tu carne trémula,
recostado en la ribera
de mi vaga memoria
y después de una larga noche
de suspiros, insomnio y lascivia,
aún yace junto a mí
una marea de desaliento
que en otro momento
fue tangible gloria.

Al amanecer,
con el sol naciente,
se abre en mí un cráter
del que brota incesante
una cabalgata de Walkirias,
que irrumpen con furia
en las espesas brumas
de mi desgarrado cerebro,
y me devuelven encendido
al vientre gélido del océano
para ser una simple simiente
que germine en el nuevo día.

jueves, 24 de julio de 2008

Suposiciones en la madrugada

Meditación sobre el arpa, 1932 / 1934 - SALVADOR DALÍ

Podrá enmudecer el eco,
podrá apagarse la luz
de cada estrella,
podrá eclipsarse
para siempre la luna,
podrá no volver
a salir nunca el sol,
podrá ser mi vista
la oscuridad infinita,
podrá ser la noche
la eterna luz del día,
podrá mi amor
convertirse en desamor,
podrá ser mi sueño
continua vigilia,

podrá ser tu vergel
mi desierto,
podrá la soledad
ser mi universo,
podrá morir mi voz
y mi poesía,
pero siempre me quedará
tu silencio.

miércoles, 23 de julio de 2008

Si volviera a nacer

Sobrevolando en espiral el Coliseo, 1931 - GUGLIELMO SANSONI


Si volviera a nacer, lo haría en Italia,
bajo la cúpula de Florencia,
en la campiña de la Toscana,
en la Giudecca de Venecia,
en el mar de la Cinque Terre,
o junto al Foro y al Coliseo
en la Città Eterna.

Si volviera a nacer, lo haría en Italia,
en el alma de Leonardo,
en el mármol de Michelangelo,
en la elegancia de Rafael Sanzio,
en el color y el movimiento de Botticelli,
en la belleza simple de Donatello,
en el tenebrismo de Caravaggio.

Si volviera a nacer, lo haría en Italia
en cada una de las óperas
del gran maestro Puccini;
en las voces de Pavarotti
y del inmenso Caruso,
en el lirismo de la Scotto,
en la musicalidad de la Freni.
Si volviera a nacer, lo haría en Italia,
en la majestuosidad de Dante,
en el pesimismo lírico de Leopardi,
en la melancolía de Pascoli,
en el verso desnudo de Ungaretti
en la poesía doliente de Passolini,
en la soledad interior de Pavese.

Si volviera a nacer, lo haría en Italia,
en la mirada de Visconti,
en el neorrealismo de Rosellini
y del gran Vittorio de Sica
en la sátira de Fellini,
en la incomunicación de Antonioni,
en la genialidad de Benigni.

Si volviera a nacer, lo haría en Italia,
aunque necesariamente para ello
tuviera que morir de nuevo,
junto a Shelley y a Byron,
mirando al azzurro de la Liguria
desde la costa de Lerici y Portovenere
en el Golfo de los Poetas de la Spezia.

martes, 22 de julio de 2008

Qué importa

Maresía 4, 1997 - MARTA MARIÑO


Qué importa la distancia
si soy eterno peregrino
de tus páramos sagrados
y mi tibia memoria
sueña con las imágenes
del caleidoscopio de tus labios.

Qué importa la melancolía
si tus suaves y tiernos besos
son húmedos como la maresía
y tus delicadas axilas
guardan los rumores
de las brasas de mi fuego.

Qué importa el tiempo
si mi incierto destino
son tus ardientes auroras
y mi aciago exilio
es un puro éxtasis
en tus noches y en tus días.

Qué importa la lluvia
si tu patio florido
es desván de mi cuerpo
y tu perenne sonrisa
es la fuente del deseo
en los pozos de mi alma.

Qué importa el silencio
si eres como el aire fresco
en las huellas de mis dedos
y tus susurros y jadeos
huelen en mi frágil recuerdo
a jazmines y a sándalo.

Qué importa el ocaso
si contigo soy sombra
del radiante mediodía
y mis profundas heridas
sólo son las zanjas necesarias
para crecer flores de primavera.

Qué importa el viento
si tu cuerpo al amanecer
son las raíces de mi suelo
y la penumbra de mi cerebro
se hace luz en el laberinto
de la plenitud de tus secretos.

Qué importa si mis versos
se clavan como puñales
en los contornos de mi locura,
si tus largos y profundos abrazos
son el resplandor y el regazo

de mis oscuras tormentas.

lunes, 21 de julio de 2008

Cuatro estaciones

Cuatro Estaciones, 1928 - JOHANNES ITTEN
Era Primavera,
sin embargo, tú hacías
que me sintiera Otoño,
como el Otoño que arroja
el verdor de la esperanza,
como el Otoño que expele
la hojarasca de los árboles.

Tú te encontrabas erguida,
luchando para vencer
al Invierno cauteloso
que había petrificado,
de una vez para siempre
las huellas de un lleno absoluto
preñado de lucidez.

Tú me recordabas demasiado
al Verano de mi juventud,
cuando la vida se me iba
por un desagüe de segundos,
discurriendo frenéticamente
hacia el canal de la existencia.

De pronto, el mar refrescó mi cara
y otra vez, y no sé cuántas,
volví a ver el fuego eterno dentro de mí.
Intenté apagarlo, pero ya era tarde
para comenzar a buscar otro Verano,
para descubrir otro corazón de Invierno
que latiera en este Otoño de Primavera.

domingo, 20 de julio de 2008

Salmo para ser nada

Nude Study of Thomas E. McKeller, 1917 /19 20 - JOHN SINGER SARGENT

Para ser nada
me sobra mi vestido,

me basta mi desnudo
para ser nada.

Sin ti,
sin mi,
sin nosotros,
sin vestidos,
sólo desnudos
en medio de la nada.

Para ser nada
me sobra mi vestido,
me basta mi desnudo
para ser nada.

Ser ansia
o ser nada,
regresar al pasado
o diluir el presente,
continuar vestido
o renacer desnudo.

Para ser nada
me sobra mi vestido,
me basta mi desnudo
para ser nada.

Dejar de ser
para ser nada,
sólo ser nada
en tu nada,
en ti sigo viviendo
siendo nada.

Para ser nada
me sobra mi vestido,
me basta mi desnudo
para ser nada.

Todo o nada,
da igual,
si la soledad,
la ausencia
y la memoria
son la misma alma.

Para ser nada
me sobra mi vestido,
me basta mi desnudo
para ser nada.

sábado, 19 de julio de 2008

Atalaya del olvido

Paisaje de Castilla, 1909 - IGNACIO ZULOAGA


Desde la atalaya del olvido,
sobre los acantilados de la memoria,
me asomo a tus turgentes muslos
y te recorro con la yema de mis dedos.
Me recuesto en tu limpia mirada,
que me agasaja y me da cobijo,
y me envuelvo con los dulces besos
de tus ardientes estrellas.
Vislumbro la penumbra
de las arboledas de palabras
y los rumores florecidos
en los labios de las caracolas.
Me sostengo sólo con las bridas
de mi destino incierto
y me sumerjo en el bálsamo
del embriagador abismo,
alumbrado por la luz de la soledad.
Me cubro con la ceniza
del viento fértil de Castilla
y me abraso con el amarillo
del piorno serrano de Gredos.
Me desmayo con los verdes acordes
de los olivares y encinas,
de los álamos y chopos,
y con el rojo cereza del Jerte.

Desde la atalaya del olvido,
sobre los acantilados de mi memoria,
me embriago con los racimos
desnudos de uvas negras,
borro las cicatrices de las rosas
y, a dentelladas en tu cintura,
devoro los pétalos de amapolas
que deliran en mis silencios.

viernes, 18 de julio de 2008

No comienza aquí

El descubrimiento, 1982 - EDUARDO ÚRCULO


No comienza aquí el paisaje de girasoles
germinados en tu memoria,
ni empieza la cúpula de humos y cenizas en mi mirada de cristal.
No comienza aquí el melancólico horizonte
de mi voz quebrada,
ni empieza el sonido de las burbujas en tu alma.
No comienza aquí la alianza de tu furtiva mirada,
ni empieza el llanto de mis troncos retorcidos
que antes fueron flores.
No comienza aquí el abanico de lenguas
de la Babel encantada,
ni empieza el maná caído en el Éxodo.
No comienza aquí el color de tu frente,
ni empieza la herida sangrante
de las espinas en mi celada.
No comienza aquí la ráfaga incesante del aguacero
en mis calladas tormentas,
ni empieza el oasis de frutas y canela en tu desierto dorado.
No comienza aquí la fuga rota de los cuatro vientos,
ni empieza el trance de mi errática pluma
descendiendo al infierno.

Sólo comienza el dolor agrio de la muerte,
el fuego eterno de la ebria sustancia de la nada.

jueves, 17 de julio de 2008

Espejo del alba

Going Out, 1981 - AVIGDOR ARIKHA


“y una noche, loco de ira
rompí a golpes ese espejo”

EDUARDO GALEANO

Como el radiante sol,
nos alumbra cada mañana.
Como la luna,
hace latir en la noche
nuestros corazones.
Como el océano infinito
nos anega el cuerpo.
Como nos atiza el viento
las corolas del alma.
Como el espejo del alba
nos clava a diario su mirada.

Así, como tú has sido,
quiero morir yo.