
No me dejes solo,
aquí, en la orilla
del camino.
Acompáñame.
Sigue a mi lado.
Tus palabras de esponja
enjugan mis pies cansados.
¿No escuchas a lo lejos
el temblar de los tambores,
llamándonos?
Sigamos el camino
hasta la tierra que arrancó
las verdades vacías.
No me abandones.
Dame tu mano
y guíame
una vez más.
Sólo cuando nos sentemos
sobre el polvo caliente de la tierra,
mitad vivos, mitad muertos,
al fin podremos descansar.
Sigamos el camino
hasta la tierra que arrancó
las verdades vacías.
No me abandones.
Dame tu mano
y guíame
una vez más.
Sólo cuando nos sentemos
sobre el polvo caliente de la tierra,
mitad vivos, mitad muertos,
al fin podremos descansar.