“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

domingo, 3 de enero de 2010

Epifanía de un sueño

Epifanía, 2006 - CHRISTIAN VOGRICH

Sólo nos queda el tiempo
como una rueca indestructible,
que no cesa de enredar sus hilos
en el vientre del desnudo silencio,
para tejer los perennes recuerdos
junto al gran laberinto de la nada.

Son tantas noches luchando
entre Pegasos y Quimeras,
tantos grises amaneceres
soñando con Musas y Sirenas,
que se rompe este delirio
como se cuartea el verbo
que se reconoce frágil
en el eco de los vientos.

Son tantos los días que he deseado
ceñir tu cuerpo junto al mío
que se agrieta la aurora
y sangra el azul del cielo
para convertirte en una herida
de la que no puedo escapar.

Este ansia desmedido
de tenerte entre mi brazos,
aunque tiempo y espacio
ya sean como flores rotas
flotando libres en el vacío,
está desecando mi memoria
y mudando la piel del recuerdo
sólo en jirones de olvido.

Y ahora que avanza el invierno,
y no comienza a llegar el frío,
florecen entre mis labios
amargos pétalos de sal
que se diluyen con la lluvia,
y me cauterizan la mirada
deslumbrando mi retina
hasta quedarme sumergido
en la ceguera más oscura.

Quizás no haya sido un sueño
lo que he estado viviendo
durante todo este tiempo,
sino haya escrutado el vértigo
donde confluyen las arterias
de la vida y de la muerte.

Quizá sólo fue el miedo
al insomnio en soledad
y a la inquietante ausencia
de radiantes lunas y estrellas
en estas aciagas madrugadas.

Tal vez este feroz espejismo
sólo sea un vencido presagio
o la epifanía de un sueño
que jamás había deseado soñar.