
El lamento por Ícaro, 1898 - HERBERT DRAPER
Ahora que agoniza el crepúsculo
y se escucha el rumor de los cuatro vientos,
ahora que la lluvia es un beso desnudo
guardado en la sortija que llevas en tu dedo,
ahora que mis huesos han echado raíces
y la médula arde en racimos de estrellas,
ahora que el hielo se convierte en fuego
y arrasa el cráter desnudo de las rojas amapolas,
ahora que el oxígeno es una suave fragancia
que cae gota a gota sobre la simiente del océano,
ahora que todas las rocas se hacen tálamos de arcilla
para hundirnos en la sangre de los mares y océanos,
ahora volveré a ser Ícaro para surcar el cielo azul
y aferrándome a mis alas emprenderé de nuevo el vuelo.
Ahora que duelen las resacas
ResponderEliminary cortan como una navaja.
Ahora que nadie nos saluda
por los bares de Malasaña,
que pido auxilio, besos y comida por teléfono,
que fumo flores y lloro a veces mientras duermo.
Ahora que tiemblo como un niño abandonado.
Ahora que viejos amigos nos han traicionado.
Ahora es el momento de volver a empezar,
que empiece el carnaval,
la orgía en el Palacio de Invierno,
de banderas y besos.
Se cayeron mis alas y yo no me rendí,
así que ven aquí,
brindemos que hoy es siempre todavía,
que nunca me gustaron las despedidas.
ismael serrano.
Preciosísimo! Increible cómo escribes! seguiré entrando en tu blog a leerte. Muchos besos todos para ti.
ResponderEliminarGüisy
siempre hay tiempo para volver a empezar
ResponderEliminarsiempre hay tiemop para volver a soñar...
bello , bello !!
FELIZ LUNES
Jo, de un poeta a otro poeta y qué poeta le escribe al otro... Qué letras. Ese Ícaro, además de surcar nuevos aires, irá pleno e iluminado con tus sentimientos.
ResponderEliminarUn abrazo Noray
los versos acarician el tiempo para echar raíces...
ResponderEliminarsaludos fraternos poeta..
un abrazo
Ahora que se han esfumado las nubes grises de mi puerta... he decidido tambien emprender un nuevo vuelo... quizas con mucha mas fuerza.. la que tu me has dado... con palabras sabias que tome con mis manos despacito para que no se caigan.. para no perderlas!!!
ResponderEliminarMil gracias Noray por tu apoyo!!!
Estoy de regreso!!!
Te gradezco y te lleno de luz cielo!!!
Noray:
ResponderEliminarFantástico final de poema. Me refiero a los dos versos últimos.
Un abrazo.
Como lo haces?? leerte es elevarse.
ResponderEliminargracias por compartirnos.
cariños.
y cuando Ícaro adquiere la imagen de Sísifo
ResponderEliminarrecorrer el arduo camino
desde el polvo de los huesos
hasta las ansiadas alas del cielo
...
deliciosa resurrección
un abrazo
Una y otra vez hasta que ya no se retorne más.
ResponderEliminarIcaro, comenzará su viaje de regreso hacia donde nunca debio de haber salido.
Un abrazo fraternal
Vuela, vuela siempre. Que nada sujete tus alas.
ResponderEliminarY cuéntanos qué se ve desde allá arriba.
Un beso grande.
Un poema delicioso, Noray. Toma, yo tengo plumas, hechas de palabras y de ojos que leen las tuyas, y de estar aquí, ahora, cuando ya es de noche, plumas que recogen los sueños. Sirven para hacer alas suaves, capaces de planear por encima de las aristas de la pena. No serán de cera, no se ablandarán con la llama del dolor.
ResponderEliminarUn beso.
Soledad.
Vuela pues Ícaro,te contemplaremos,
ResponderEliminary cuando alto vaya tu vuelo,
recogeremos las plumas,
y te lanzaremos besos,si taciturna
la tarde que ti nos desprenda...
besos
Nos lo confesamos en todos los poemas.
ResponderEliminarVolveremos.
Una y otra vez aunque las alas nos fallen.
Nadie podrá quitarnos el vuelo entre cada caída.
Un abrazo, poeta.
Desde pequeña sentí algo especial por la historia de Ícaro.
ResponderEliminarEste poema es una maravilla que, como a Ícaro nos hace volar, en nuestro caso, por el país de la poesía y, por supuesto, nustras alas son fiables.
Un abrazo
Me gustó especialmente, José...
ResponderEliminarMe sentí Ícaro sobrevolando tus palabras.
Un abrazo.
Impecable y excelsa obra. El lenguaje es de mucha calidad al igual que las imágenes de tus versos. Te felicito.
ResponderEliminarA mí me gustaría ser Ícaro. Un vuelo legendario, una hazaña épica, un momento de gloria. Tocar el sol y luego caer, hacia el abismo, en otro vuelo rápido e indoloro. Al menos cumplió su sueño. Al menos voló. Al menos no se resignó a su triste suerte. Un abrazo.
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