“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

martes, 17 de mayo de 2011

Hiere la luz


Caracol, mujer, flor, estrella, 1934 - JOAN MIRÓ

Comienza la puesta de sol
entre la penumbra de mi retina.
Se apagan todas las estrellas
en el cauce de la vida.

Hiere la luz de este amanecer
en la noche eterna de mi herida.
Brotan versos para un poema
que sólo huele a silencio.

11 comentarios:

  1. Tu poesía tiene fuerza suficiente para crear amaneceres bellos, a pesar de todas las heridas.


    Un abrazo Noray

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  2. cada cosa en su lugar, las penas y las glorias y de ese silencio, quizá la mas grandes de las victorias.

    saludossss Noray

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  3. Mi querido Noray antes de llegar al final de tan exquisito poema ya sabia que iba a comentar... pero la ultima estrofa casi que me gana de mano...
    Hiere esa luz cuando no nos espera nada en ese nuevo amanacer... pero estoy segura que siempre encontramos en cada nuevo dia algo bonito para agradecer... incluso, los silencios!!!
    Besos a tu alma y perdon por mi ausencia!!!

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  4. El amanecer desvela el silencio de la noche…
    Me gusta.
    Un abrazo, maestro.

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  5. Todos los amaneceres son distintos con sus luces y sombras.. nunca sabremos lo que traerán hasta que de nuevo se oculta el sol. Y la vida sigue.
    Un abrazo.

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  6. claro que la luz hiere, es como un bisturí en la carne de las emociones
    pero necesario para quitar lo que nos pudre en oscuridad

    besos y buena semana

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  7. Hiere la luz, hiere tu herida de la que brotó un poema tan bello.

    Besos, Noray.

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  8. Nunca jamás hiere la luz.
    Pueden herir las sombras.
    ...

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  9. Bendita la luz de algunas miradas sinceras al amanecer.

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  10. Que la luz
    no hiera los ojos
    por más que aparente negro
    que sea energía, que sea vida
    hasta en el silencio.

    Toda la luz en un abrazo.

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  11. Nunca la luz puede herir a un corazón, si puede sentir la herida en silencio bajo las sombras de la noche… pero siempre hay un amanecer que nos da vida.

    Un saludo

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Inexorablemente, dos somos infinitamente más que uno.