“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

jueves, 31 de marzo de 2011

Navego a contracorriente

Boat in desert, 2007 - EUAN McLEOD

Está llegando el otoño
con las primeras hojarascas
sobre el suelo de la alameda
y acaso sea la primavera austral
la que continúa despuntando el verde
entre las estrellas del jardín de mi retina.

Yo navego a contracorriente
con la piel y el corazón abiertos,
a solas conmigo mismo cada anochecer
y siempre a mitad de este océano
que separa y une a la vez
a la vieja Europa de América.

Comienzo una vez más
a despertar de mi propio sueño.
Me miro al espejo desierto
y desanudo entre mis manos
todos los otoños y todas las primaveras
que jamás he logrado vivir junto a ti.

9 comentarios:

  1. Así navegamos todos entre estas estaciones que ya no significan nada.
    Besos.

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  2. Ese océano que une y desune lo conozco bien, Noray, como esos otoños y primaveras que cada uno mira desde su orlla, así que este poema no me deja indiferente.

    Abrazos

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  3. seamos toda agua Poeta
    lo que está arriba es igual a lo que está abajo

    abrazo

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  4. En eso estamos muchos, aunque vayamos por otros caminos...
    Besos grandotes

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  5. Así, Como Elisa habla del agua con gusto, seamos, pues agua conformamos, adentrárnos en el agua océanica, nos lleva en instante a tocar todas las orillas,,,pasadas,,,y presentes,,, Quedémonos éstas últimas, agua siempre.

    Un abrazo maestro.

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  6. En mi tierra es invariablemente lo mismo,
    siempre huele a sol y frío; A hiedras
    secas y frescas que florecen con frío, calor y sigilo.

    Noray, haces verso cada signo.

    mi admiración!

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  7. Remar contracorriente hace fuerte, aunque no hay lugar para el feliz remanso: el que da el amor.

    Un abrazo.

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  8. Profundo y excelente poema, maestro. Ese navegar a contracorriente es muy importante y te salvará seguramente de la mediocridad en la que todos estamos viviendo. Menos mal que todavía existe algún poeta como tú. Un fuerte abrazo.

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Inexorablemente, dos somos infinitamente más que uno.