“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

martes 1 de septiembre de 2009

Sagrario del silencio

Y el oro de sus cuerpos, 1901 – PAUL GAUGUIN

La palabra es una azucena herida
que florece en la esquina inmaculada
de tu cintura, justo en el límite vertical
donde se mezclan el humo y la niebla,
entre las miradas trémulas y la blasfemia.

La palabra es un polinomio estéril
suspendido de un hilo que se descuelga
hasta la sima de tu sexo desnudo,
donde se encarna la verdad inmutable
que siempre muere al borde de tu aliento.

La palabra es el cáliz eterno
que guarda el bálsamo
donde la vida se hace fértil,
la palabra es el sagrario
en el que se custodia el silencio.

9 comentarios:

  1. El cáliz eterno son tus versos poeta..

    Un gusto leerte siempre

    Un abrazo
    Saludos fraternos

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  2. Es excelente...las imágenes sse ensartan como un collar de cuentas en perfecto crescendo.el final me encanta.un beso, poeta

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  3. Hola:
    Leeré de nuevo al alba para sentir y gozar la palabra.

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  4. Sin palabras me has dejado, Noray.

    ¡Precioso!

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  5. La palabra lo es todo o nada, dependiendo de quien la pronuncie. Muy bonito!

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  6. La palabra, esa palabra sincera sin artificio que sale del alma..despues de morar en el sagrario en el que se custodia el silencio.
    Excelente tu poema de maestro

    cálido abrazo

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  7. La palabra siempre debe estar bien custodiada porque cabe la posibilidad de que sea pluma ingrávida al viento como digestión indigerida.
    Las de estos versos tuyos, me gustan.

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  8. la palabra es vida, la palabra es dios

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  9. Tu poesía es muy bella, de una sólida construcción, sin concesiones a la galería...tiene ese especial aroma que sólo el que es poeta es capaz de impregnarle...un abrazo desde Zuhaitz-Ondoan de azpeitia

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Inexorablemente, dos somos infinitamente más que uno.