“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

martes, 15 de febrero de 2011

La voz quebrada de Camarón


Poèmes barbares, 1896 – PAUL GAUGUIN

El sueño fue mar
antes de ser arena.
Nunca llegó a ser realidad
hasta que despertó el alba
sobre los cristales de hielo
de mi ventana.

Aún late en mi cuerpo
la voz quebrada de Camarón,
cantando La Tarara de Lorca.
Todavía resuena el eco de su voz
en el vértigo de mi sangre.

Nunca hubo otro mar
ni otra arena distinta
que estas huellas de seda,
abandonadas en silencio
sobre el carmín de unos geranios,
bajo la luz siempre radiante
de la primera luna de primavera.

Todavía palpita tu silencio,
como un relámpago
en medio de la noche oscura.
Aún perdura el timbre de tu nombre
sobre las ascuas del lenguaje
crepitando en mi interior.
Y aunque sé que no veré contigo
jamás ese soñado amanecer
ni ninguna puesta de sol,
yo seguiré escribiendo sobre tu piel
cada uno de mis poemas.

16 comentarios:

  1. Nunca digas nunca jamás... quién sabe hasta donde llegarán los acordes de las cuerdas de tu guitarra...

    ResponderEliminar
  2. Buenas tardes.
    Emocionante entrada. Una gozada para los sentidos leerla mientras suena Lorca en la garganta de Camarón. Me faltó poder leerte con los pies metidos en el agua de los corrales de mi pueblo, sentado sobre rocas ostioneras.
    Gauguin también es de mis favoritos.
    Gracias por subir una entrada tan henchida de sentimientos y buen gusto.

    ResponderEliminar
  3. Ufff...ese final:

    "aunque sé que no veré contigo
    jamás ese soñado amanecer
    ni ninguna puesta de sol,
    yo seguiré escribiendo sobre tu piel
    cada uno de mis poemas"

    son las palabras perfectas para explicar un sentimiento.

    Maravilloso, mi Noray.


    Y aprovecho hoy para escribir algo que deseo desde hace tiempo, con respecto a la frase de Ana Mª Matute.
    La mía sería:

    "Escribo porque he encontrado que este es mi lugar en el mundo"

    ResponderEliminar
  4. acabo de llegar y me encuentro con este pedazo de tu alma hecho palabra...que llegó a mí con la fuerza de ese sentimiento noble e intenso que palpita en tus versos. Ese palpitar de silencios, me resulta familiar...es por eso que entiendo a la perfección.

    Mucha luz de lunas de primavera
    para dar calor a los cristales
    de hielo que te iluminan.

    Y alegría...siempre.

    ResponderEliminar
  5. Precioso poema. Una delicia mientras se escucha la voz maravillosa e irrepetible de Camarón.
    Felicidades. Saludos Carmendy

    ResponderEliminar
  6. ¡Ay Jose, como me has dejado el alma con este bello poema!... Todo él es bonito, pero la primera estrofa me ha subyugado.
    La voz de Camarón es poesía de hilo rasgada con furia de arriba a abajo, acompañada de tu poema, alcanza el climax.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  7. De acuerdo con Terly.

    La primera estrofa es perfecta

    ResponderEliminar
  8. Precioso homenaje al genio y al artista.

    Besos

    ResponderEliminar
  9. Hermoso y profundo, el alma clama desde su mazmorra en la garganta del poeta.
    Un abrazo

    ResponderEliminar
  10. Siempre habrá un sueño que compartir,
    una estrella que,.. al mirar al cielo
    veamos brillar al mismo tiempo,
    una estela que corra
    de mi orilla a tu mar eterno
    con un silencio entre los labios
    para dejarlo en tu piel.

    ResponderEliminar
  11. hermosos versos
    ni idea de quien es Camarón
    pero al escucharle , algo intuyo:)

    besos desde este lado del mapa

    ResponderEliminar
  12. Emocionante y emotivo, acompañado de esa voz desgarrada que duele.

    ResponderEliminar
  13. Viva el quejio andaluz que se lleva dentro
    Cuando una guitarra suena exala un suspiro
    Bssss

    ResponderEliminar
  14. El mar va impregando de voces de aquellos que no se olvidan.

    Profundo y bello.



    Me gusta tanto arder en la música de Camarón.


    Va beso poeta.


    M.

    ResponderEliminar
  15. Tus poemas de sueños
    de mar, de arena,
    exhalan ese suave aroma
    del despertar del alba
    en primavera.

    Un abrazo muy grande

    ResponderEliminar

Inexorablemente, dos somos infinitamente más que uno.