
Das meer II, 2005 - HELMUT DITSCH
Tu mar es la voz del océano,
que unge y lustra mi cuerpo
al adentrarse en la noche,
y desde el fondo de tu silencio
me envuelve y me llama.
Mi mar es el eco de tu océano,
de limpias espumas blancas,
y al incendiarse de nuevo el alba
vuelvo a ser como un jameo,
abierto a la luz, rebosante de lava.
* Jameo: parte de un tubo volcánico de la que se ha derrumbado el techo por el peso o a causa de la acumulación de gases y tras lo que suele quedar una oquedad circular y abierta a la luz.
El mar tiene algo, además de agua... creo que es medicina para muchos males, es remedio para muchos problemas...
ResponderEliminarMares y océanos en el corazón.
ResponderEliminarSaludos.
¡La fuerza de la naturaleza ruge con esplendor! Maravillosos versos, poeta. Abrazos.
ResponderEliminarEn el mar se juntan
ResponderEliminarvoz y eco
entre las espumas
blancas
y el sentir
en el silencio.
Un abrazo
El mar y la lava, una mezcla tan explosiva como el mismo amor.
ResponderEliminarBesos
Maravilloso, con esa fuerza increíble que solo vos tenes en tus letras, abrazo!
ResponderEliminarAmigo, siempre tienes fuerza para poetizar las sensaciones: la diferencia -y similitud- entre el mar y el océano, el incendio -en una tierra de volcanes- Y el jameo -muy propio-, por supuesto. Hay agua y fuego en tu poema. Un abrazo.
ResponderEliminarCómo me gusta! Además volvemos a coincidir en el tema que nos inspira, aunque hablemos de cosas diferentes, porque en el Blog de Chaconi y con el permiso de él, acabo de dejar un poema que también habla del mar...
ResponderEliminarQué recuerdo más lindo los jameos y qué buena combinación has realizado, Noray.
Besotes.
Ayyyyyyy, el mar... ese mar del que estás enamorado.
ResponderEliminarEl aroma del silencio sobre sus olas cabalga, después de leer tus versos, se aleja... hacia ese mar que lo reclama.
Besitos
Me encanta como escribes. Un abrazo
ResponderEliminarEl mar ese mar que nos eleva los sentimientos y nos purifica el alma.
ResponderEliminarUn abrazo Noray.
El mar me produce siempre la misma emoción que el campo. Recuerdo la anécdota de dos escritores que paeaban por las calles del Madrid antiguo enfrascados en una conversación profunda. Sin darse cuenta fueron llegando al antiguo viaducto, desde el que se podía ver el campo inmenso que rodea la ciudad, De repente uno de ellos le dijo al otro:¡ cuidado, amigo...el campo.!
ResponderEliminarMaravilloso ese vaivén entre la voz y el eco del impetuoso mar que alberga la más bellas y azules pasiones hasta convertirlas en erupciones.
ResponderEliminarUn beso.
Mar, fuego, pasión, calma... sosiego.
ResponderEliminarUn Abrazo.
Extraño tu mar y tú me lo acercas.
ResponderEliminarBeso para ti, amigo.
La tierra no siempre acaba cuandl llega el mar... hay barcas para seguir...
ResponderEliminarSaludos y un abrazo
Siempre el mar...
ResponderEliminarUn saludo,
El mar, pequeño; el océano, inmenso; y el jameo, la grieta por la que revienta la pasión. Es un poema con unas imágenes muy potentes que succionan al lector en el punto y final.
ResponderEliminarUn beso.
Laura
Jooo...me ha calado muy dentro...esa sensibilidad, esa pasión, ese mar...y los recuerdos de los jameos en más de un viaje a Canarias...
ResponderEliminarUn poema hermoso, Noray.