“Soy el que es nadie, el que no fue una espada
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”


JORGE LUIS BORGES

domingo, 4 de mayo de 2008

Sólo la inmolación queda

El gran paranoico, 1936 - Dalí


Nada queda del destino

en el jardín medular
donde guardo el árbol de la vida.
Nada, ni una neurona abandonada
capaz de generar otro cataclismo
en este efímero Jekyll y Hyde
que me he convertido.

El inframundo que habito
es un tormento,
un destructor artefacto
del arquetipo de mi existencia.
Mi sueño ha tocado fondo.
Ahora sólo es una paradoja,
un ser o no ser de ira
en esta mandala,
que se derrama en el vaso
de mi abismo.

Nada queda del destino
en el largo crepúsculo
de este ciclo de decadencia,
ni estandartes pretéritos,
ni armados escudos,
ni metáforas, ni símbolos,
ni salmos, ni evangelios.

Sólo la inmolación queda. 

8 comentarios:

  1. la belleza te rescata

    poeta de sensibilidad intacta

    antes de la inmolación queda

    la vida,que te busca y espera

    en un gran aplauso de primaveras!

    ♥♥♥besos♥♥♥

    ResponderEliminar
  2. No te inmoles por Dios!
    ahora que he descubierto tu poesía,
    espera.
    y piénsalo, llega el verano,
    un beso,
    ana

    ResponderEliminar
  3. Mia

    A veces es necesario inmolarse para renacer de nuevo. El ser humano siempre está inmerso en un círculo de vida y muerte.

    Un beso

    ResponderEliminar
  4. Ana

    No te preocupes. Prometo renacer con más brío después de mi inmolación.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  5. Un poema exquisito Noray, el renacer a la vida después de la muerte. Precioso y redondo.

    En mi post dehoy, Las cosas sencillas de la vida, te he dejad un pequeño desafío.

    Espero que lo aceptes.

    Un beso.

    ResponderEliminar
  6. la inmolación es para una resurrección:

    una insurgencia, una rebeldía contra el destino

    un renacimiento


    un abrazo

    ResponderEliminar
  7. Camille:

    Lo has descrito perfectamente.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Soledad

    Vida y muerte,
    muerte y vida,
    son la misma rueda
    de un mismo sino.


    Un abrazo.

    ResponderEliminar

Inexorablemente, dos somos infinitamente más que uno.