
en la guerra. Soy eco, olvido, nada.”
JORGE LUIS BORGES
miércoles, 9 de junio de 2010
Relumbra la medianoche

martes, 8 de junio de 2010
Aquel árbol de la nada

LEOPOLDO MARÍA PANERO
Aquel árbol de la nada
del que llegaste a ser corteza,
casi sin saber que era tu savia
la que me sostenía en pie,
que era tu eterno silencio
el que hacía mi poema plegaria.
Aquel árbol de la nada
que un día cubrió con su ramaje
la resplandeciente luz de los sueños,
cuando las sombras nacían en la noche
y bramaba dentro de nosotros el océano.
Aquel árbol enraizado en la memoria
ha vuelto hoy a florecer.
lunes, 7 de junio de 2010
Siempre será abril
domingo, 6 de junio de 2010
El trino de un haiku
sábado, 5 de junio de 2010
Mi único poema
viernes, 4 de junio de 2010
Sobre la paz de nuestro lecho
jueves, 3 de junio de 2010
En mi memoria y en mi corazón

No sentiré más tu nombre
en el eco de la caracola,
cuando se adentre la oscuridad
y el primer destello de luz
te alumbre todavía sobre el horizonte.
No volverán a florecer los cerezos
que un día planté en el jardín
de mi alma siempre agitada,
para dejar de pensar en ti
y acariciar día a día tu piel
con mis propias manos.
Si tú te vas
se fundirán los versos,
se me derretirán las alas,
seré un Ícaro deshabitado,
Ulises sin bandera
en el éxodo de mi propia patria.
Si ya no estás,
cuando te sueñe en mi sueño
al ver salir la luna,
no habrán noches radiantes
ni ausencias anheladas,
ni futuros recuerdos
y al fin, de desnuda soledad,
terminará muriendo el poema.
Nada tendrá ya sentido
ni tan siquiera el silencio
en nuestra Ítaca soñada.
Dime tú qué tendré que hacer
para hallarte en cada anochecer
porque, si sé que tú no estás
cuando suelte el cabo
de este noray de viento
al emprender otra jornada,
un instante no será ya un instante
sino la eternidad atorada
en las mismas entrañas del tiempo.
Si tú te vas
el colibrí volará de la rama
y no se posará jamás en otros labios,
agonizante caerá sobre un océano
de cenizas y escarchas,
y yo erraré sin rumbo y desolado
como una fumarola en el viento.
Si tú te vas, si no estás,
no tendrá sentido continuar escribiendo
ni aguardar a ver crecer los girasoles
entre los campos de amapolas y lirios
que, como a ti, llevo tatuados
en mi memoria y en mi corazón.


